Predicciones de Latife Soto desatan furia: abogado de derecha la acusa de “alarmismo” tras advertencias de secuestro y enfermedad

Lo que partió como un live más terminó convertido en un nuevo campo de batalla mediático. La tarotista Latife Soto volvió a encender las redes con una serie de predicciones que, lejos de pasar desapercibidas, generaron una reacción inmediata desde el mundo político. Y esta vez, no fue solo incredulidad: fue derechamente molestia.

En su habitual transmisión junto al periodista José Antonio Neme, Soto lanzó dos advertencias que no dejaron a nadie indiferente. La primera, una enfermedad grave que afectaría a una mujer conocida del espectáculo. La segunda, aún más delicada: la posibilidad de un secuestro contra una figura femenina relevante, incluso ligada al mundo político.

Las palabras no quedaron en el aire. Como suele ocurrir en estos casos, el impacto fue inmediato y cruzó la frontera del espectáculo hacia la arena política. Un conocido abogado vinculado a la derecha salió al paso de las declaraciones, criticando lo que calificó como “predicciones irresponsables” en un contexto país ya tensionado por temas de seguridad. La molestia no es casual: en un escenario donde los secuestros y delitos violentos han ido en aumento, instalar este tipo de discursos —dicen— no hace más que alimentar el temor.

Predicciones de Latife Soto desatan furia

Pero la polémica revela algo más profundo. Porque el fenómeno Latife Soto no es nuevo, pero sí cada vez más influyente. Sus vaticinios, que mezclan contingencia, espectáculo y advertencias sociales, logran instalar conversación más allá del nicho esotérico. Y eso es precisamente lo que incomoda a ciertos sectores: que una figura sin rol institucional logre incidir —aunque sea indirectamente— en la percepción pública de temas sensibles.

Mientras tanto, la tarotista no retrocede. Su mensaje fue claro: advertir, aunque incomode. “Hay que cuidarse”, insistió, reforzando una narrativa que conecta con el miedo, pero también con la incertidumbre que hoy marca el ambiente social.

Al final, la discusión ya no es si sus predicciones se cumplen o no. Es otra. Por qué generan tanto ruido… y por qué, cada vez que habla, alguien siente la necesidad de responderle.

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