“Es machismo”: ministra Judith Marín sale al choque por críticas a Mara Sedini y tensiona al gobierno de Kast
El gobierno volvió a atrincherarse. Esta vez no por gestión, sino por relato. La ministra de la Mujer, Judith Marín, salió en defensa cerrada de la vocera Mara Sedini, en medio de una nueva ola de críticas provenientes del mundo artístico. Y no lo hizo con matices: calificó los cuestionamientos como “machismo”, elevando el tono de una polémica que ya venía escalando.
El origen del conflicto está en los dardos lanzados por un reconocido artista —cuyo nombre ha circulado con fuerza en redes— contra el desempeño comunicacional de Sedini. Las críticas, que apuntaban a su rol como vocera y a sus intervenciones públicas, fueron rápidamente amplificadas en el debate digital. Pero para Marín, el problema no es el contenido, sino el enfoque: acusó que detrás de esos cuestionamientos hay un sesgo de género evidente.
Ministra Judith Marín sale al choque
La defensa no es inocente. Llega en un momento donde la figura de Sedini acumula flancos abiertos: errores comunicacionales, episodios incómodos con la prensa y una exposición constante en la agenda pública. En ese contexto, el gobierno opta por cerrar filas, pero lo hace trasladando la discusión desde la gestión hacia la forma. Una jugada conocida, pero no siempre efectiva.
El punto incómodo es otro. Al instalar la tesis del machismo, La Moneda corre el eje del debate, pero no necesariamente lo resuelve. Porque las críticas —más allá de su tono— también se sostienen en hechos concretos que han sido ampliamente comentados en la opinión pública. Y ahí es donde la defensa comienza a tensionarse: ¿se trata de un ataque de género o de un cuestionamiento político legítimo?
Así, el episodio deja una señal clara. En vez de apagar el incendio, el gobierno lo reencuadra. Pero el fuego sigue ahí. Y en política, cuando el argumento se vuelve defensivo, el riesgo es evidente: que la narrativa termine pesando más que la realidad.
