Según la más reciente versión del Panel Ciudadano UDD, que circuló este sábado, José Antonio Kast mantiene una ventaja sólida sobre Jeannette Jara de cara a la segunda vuelta presidencial del 14 de diciembre. El sondeo arroja que Kast reúne el 50 % de las intenciones de voto, mientras que Jara obtiene un 34 %. Eso sí: hay un 16 % significativo que aún no decide, planea anular su sufragio o simplemente no piensa votar.
Votos disponibles: el verdadero “comodín”
Ese 16 % de indecisos no es un mero residuo estadístico: representa un bloque potencialmente decisivo. Si ese segmento termina transformándose en votos, podría reconfigurar parcialmente el tablero electoral —aunque no lo suficiente, según las proyecciones del Panel, para revertir la ventaja de Kast.
El patrón de redistribución de los votos de candidatos eliminados en la primera vuelta revela, además, que las mayorías se inclinan hacia Kast. Por ejemplo, los respaldos que obtuvo Franco Parisi —junto con los de otros candidatos de derecha— se canalizarían mayoritariamente al aspirante republicano, reforzando su empuje.
Kast pisa firme rumbo al 14-D
¿Una ventaja firme o un espejismo?
Desde un punto de vista puramente matemático, el escenario pinta cómodo para Kast. Pero el número importante de indecisos —y el contexto de polarización política — sugieren que este 16 % tiene un peso simbólico: denota cansancio con las alternativas, desconfianza en los candidatos, o rechazo al sistema político en general. Esa duda colectiva indica que, más allá de los números, existe una franja de electores que aún no encuentra un motivo real para decidir.
Para Jara, esto representa un desafío doble. No sólo debe fortalecer su base, sino también convencer a esos desencantados de que su voto vale la pena. En un clima de desafección creciente, la campaña oficialista necesita subirse —rápido— del lado de las causas ciudadanas, no solo de la militancia.















