El asesinato del cabo segundo Alejandro Ortiz Vásquez comienza a revelar una cadena de acciones posteriores al crimen que apuntan a un intento por borrar evidencias. A casi un mes del homicidio ocurrido en Renca, nuevos antecedentes de la investigación establecen que uno de los sujetos vinculados al caso recibió $20 mil para incendiar la camioneta utilizada en la huida.
El crimen ocurrió la tarde del 27 de agosto, cuando Ortiz, quien se encontraba de franco y vestido de civil, acudió hasta el sector de calle 21 de Mayo para concretar una transacción que había sido coordinada previamente. Según los antecedentes reunidos por los investigadores, el encuentro habría terminado en un robo y uno de los involucrados, identificado como Demmis Barrera, habría disparado contra el funcionario, provocándole la muerte en el lugar.
La escena posterior al homicidio comenzó a entregar las primeras pistas. Los presuntos autores escaparon en una Chevrolet Groove blanca, vehículo que había sido robado y que horas después apareció completamente quemado en el sector de Lo Boza, en Quilicura. Para los investigadores, la destrucción del automóvil pasó a ser una pieza relevante para reconstruir la maniobra destinada a eliminar posibles evidencias.
Uno de los testimonios que tomó especial importancia corresponde a Alexis Meriño, conocido como “Carewe”, quien habría sido contactado después del homicidio. De acuerdo con su declaración, Demmis Barrera y Claudio Valdivia, alias “Chureja”, le preguntaron: “¿Carewe, querí ganarte una monea?”. Luego le habrían explicado que necesitaban deshacerse de la camioneta porque estaba “funá” y los habían identificado en redes sociales.
Crimen del cabo Ortiz
Meriño sostuvo que inicialmente se habló de un pago de $40 mil, pero finalmente solo recibió $20 mil. Posteriormente condujo el vehículo hasta Quilicura, tomó uno de los bidones con combustible que se encontraban en su interior y procedió a incendiarlo. En su declaración relató que el fuego se propagó rápidamente y que escapó a pie del lugar.
Pero la investigación no se quedó solamente con la quema del automóvil. Testimonios reservados también permitieron reconstruir conversaciones posteriores al homicidio. Una mujer declaró ante Carabineros que dos de los presuntos involucrados llegaron hasta su departamento y hablaron sobre lo ocurrido. Según su relato, uno de ellos habría dicho que habían “pitiado a un paco”, mientras que posteriormente Barrera habría reconocido su participación en el disparo. Se trata de antecedentes contenidos en la investigación y atribuidos a declaraciones de testigos, no de hechos establecidos mediante una sentencia judicial.
La causa actualmente mantiene a Demmis Barrera y Claudio Valdivia vinculados como presuntos autores, mientras otras personas enfrentan imputaciones relacionadas con el encubrimiento. Valdivia quedó en prisión preventiva tras su formalización. Además, la Fiscalía y Carabineros continúan las diligencias respecto de Francisco Javier Rivera Galaz, identificado como un tercer sospechoso del homicidio.
El caso también ha tenido un giro en su calificación investigativa: antecedentes posteriores apuntan a que la Fiscalía lo aborda como un robo con homicidio, mientras se reconstruye el rol específico que habría cumplido cada involucrado antes, durante y después del ataque. Dos imputados por encubrimiento quedaron en prisión preventiva y el tribunal fijó un plazo de investigación de 120 días.





