La muerte de Josefa Cabalín Viveros, futbolista de apenas 16 años, golpeó con fuerza al mundo deportivo de la Región del Biobío. La joven, integrante del plantel femenino Sub-16 de Universidad de Concepción, falleció la noche del viernes 2 de octubre tras ser atropellada por un tren de pasajeros en Chiguayante, mientras regresaba a su hogar.
En medio del dolor, su padre, Pablo Cabalín, decidió recordar a su hija desde aquello que marcó buena parte de su corta vida: el fútbol. En conversación con Deportes 13, la describió como una joven apasionada, perseverante y profundamente comprometida con el deporte. “Era una guerrera incansable. Vibraba con el fútbol”, señaló, intentando rescatar la personalidad de Josefa más allá de la tragedia que terminó con su vida.
El relato familiar sobre las horas posteriores al accidente resulta especialmente doloroso. Cabalín contó que recibieron rápidamente la noticia y acudieron al lugar donde ocurrió el atropello. “Nos avisaron de inmediato porque iba con sus documentos, con su teléfono. Fuimos al lugar. Se realizó el procedimiento con el Servicio Médico Legal. Al día siguiente nos entregaron el cuerpo”, relató. Luego resumió el impacto que significó para todos los cercanos: “Fue, por supuesto, un hecho inexplicable, fortuito, terrible, dramático, desagradable. Para nosotros como familia. Y para toda la comunidad”.
Josefa había comenzado su camino deportivo mucho antes de llegar a la UdeC. Su padre recordó que desde pequeña estuvo vinculada a distintas disciplinas, aunque finalmente fue el fútbol el que terminó conquistando su corazón. “Ella era una deportista, desde siempre, toda la vida. Participó en patinaje y gimnasia artística, pero el fútbol fue su pasión desde siempre”, afirmó. Antes de vestir la camiseta de Universidad de Concepción, pasó por Fernández Vial, club al que su familia asegura que permaneció especialmente ligada. “Ella adoraba al equipo. Lo amaba. Era ‘vialina’ a concho”, recordó.
“Era una guerrera incansable”
El sueño de Josefa era llegar al fútbol profesional. Y, pese a que su carrera quedó abruptamente interrumpida, su padre considera que alcanzó a cumplir parte de aquello que se había propuesto. “Deseaba ser futbolista profesional. Creo que en parte cumplió sus sueños”, expresó. Las muestras de cariño recibidas tras su muerte reflejaron también el impacto que había generado en distintos clubes y personas vinculadas al fútbol de la zona.
Pero hay un punto que Pablo Cabalín quiso dejar especialmente claro: no busca culpables por la muerte de su hija. Aunque reconoce que siempre puede pensarse en medidas que permitan evitar accidentes, aseguró que, con los antecedentes que conoce la familia, entiende lo ocurrido como una tragedia. “Yo pienso que todo accidente es evitable, por supuesto. Si uno proyecta ideas, eventualmente, evitarlo es probable. Pero con toda la información que tenemos, siento que fue un trágico accidente. No culpo a nadie”, afirmó.
El accidente ocurrió cerca de las 21:00 horas en el sector Manquimávida y provocó la interrupción temporal del servicio ferroviario mientras se desarrollaban las diligencias correspondientes. Las circunstancias precisas del atropello son materia de investigación.





