Después de más de 14 años tras las rejas, Irma Mabel Ovalle Oyarzún, conocida como la “Quintrala magallánica”, abandonó el Complejo Penitenciario de Punta Arenas. La mujer, condenada en 2013 por el parricidio de su esposo, Didier Celestino Mansilla Rivera, continuará cumpliendo el saldo de su condena bajo libertad condicional. Es decir, salió de prisión, pero su pena todavía no termina.
El caso que la llevó a prisión comenzó a tomar forma en julio de 2012, cuando Mansilla, un suboficial del Ejército en retiro de 54 años, fue atacado dentro de su automóvil. El hombre recibió un profundo corte en el cuello, perdió el control del vehículo y terminó chocando contra un poste. Trasladado de urgencia al Hospital Regional de Punta Arenas, falleció producto de sus graves lesiones. Lo que inicialmente parecía un violento homicidio terminó dando un giro mucho más oscuro.
La investigación de la Fiscalía estableció que detrás del crimen estaba su propia esposa. Según los antecedentes del caso, Ovalle habría contactado a Sergio Escalona Chiguay, un joven de apenas 20 años que trabajaba como carnicero en el mismo supermercado donde ella se desempeñaba como reponedora. El plan incluyó crear un falso perfil de Facebook para atraer a Mansilla y conseguir que aceptara un encuentro. “El joven declaró que utilizó un software computacional para cambiar su voz y engañar a la víctima”, explicó en su momento el fiscal Eugenio Campos.
“La Quintrala” de Magallanes vuelve a las calles
El engaño fue llevado hasta las últimas consecuencias. Escalona habría conseguido que Mansilla se reuniera con él bajo la excusa de que lo conduciría hasta una mujer con la que supuestamente iba a encontrarse. “Ese día 29 de julio el imputado se acercó al vehículo del exmilitar con el pretexto de ser un amigo de la mujer (…) y lo engañó diciéndole que lo llevaría al lugar donde ella lo esperaba”, relató el persecutor. Fue entonces cuando se produjo el ataque que terminó provocándole la muerte al exuniformado.
Pero el caso todavía tenía elementos difíciles de dimensionar. De acuerdo con la investigación, el joven habría contado que se preparó para cometer el homicidio mirando películas y buscando información en internet sobre cómo provocar un corte mortal en el cuello. También aseguró que esperaba recibir dinero a cambio y que el acuerdo original incluso habría contemplado otro asesinato, aunque esa segunda parte finalmente no se concretó.
La Fiscalía sostuvo además que existía un conflicto matrimonial marcado por una mala relación y supuestas infidelidades. Ovalle y Escalona terminaron condenados en mayo de 2013: ella recibió 20 años de presidio por parricidio, mientras que él fue condenado por homicidio calificado. Ambos habían quedado inicialmente sin beneficios.
Así fue el macabro crimen
Ahora, 14 años después, la historia vuelve a estremecer a Magallanes por una razón completamente distinta: la mujer que fue condenada como autora intelectual del crimen ya no está tras las rejas. La comisión jurisdiccional correspondiente concedió la libertad condicional para que complete el tramo restante de su condena bajo supervisión. El beneficio no elimina la sentencia ni significa que haya cumplido íntegramente los 20 años de cárcel.
Y el caso volvió a la agenda pública por otro antecedente que generó polémica durante este año: la justicia ordenó restituirle una pensión de viudez cercana a los $150 millones, luego de determinar que no existía una sentencia civil previa que estableciera su indignidad o inhabilidad para recibir ese beneficio. Así, la “Quintrala magallánica” enfrenta ahora una nueva etapa fuera de prisión, pero con una historia criminal que, más de una década después, continúa provocando preguntas y controversia.





