Un encuentro inesperado se tomó uno de los momentos más comentados del último capítulo de Lugares que hablan. En medio de su recorrido por la Región de Arica y Parinacota, Pancho Saavedra conoció a Joaquín Condori, un hombre que fue presentado ante el animador como ahijado del exdictador Augusto Pinochet.
La presentación tomó por sorpresa al conductor. “¡Ay!”, reaccionó Saavedra al escuchar el antecedente, antes de preguntarle directamente: “¿Usted lo conoció?”. Condori respondió que sí y explicó que el vínculo se habría originado durante su servicio militar, en una historia familiar que llamó la atención en plena conversación televisiva.
Según relató el hombre, Pinochet habría tenido siete hijos hombres y el menor sería su ahijado. Consultado por Saavedra sobre cómo se había formalizado esa relación, Condori aseguró que existía un registro en su libreta de bautizo: “Sí, en la libreta de bautizo dice ‘padrino Augusto Pinochet y madrina Lucía Hiriart’”.
Pero fue la siguiente pregunta del animador la que terminó de distender el momento. Con su habitual tono espontáneo, Saavedra lanzó: “¿Y no le dejó un billetito?”. La respuesta de Condori fue que a su padre le habían dejado “una libreta de ahorro de vivienda”, comentario que provocó risas durante el encuentro.
La escena mezcló sorpresa, memoria familiar y humor en un programa que suele poner en primer plano las historias de personas y comunidades alejadas de los circuitos televisivos habituales. Esta vez, sin embargo, el relato personal estuvo ligado a una figura que sigue generando controversia por su papel en la historia política chilena.
El mareo que también marcó el capítulo
El encuentro no fue el único momento llamativo del episodio. Durante una salida en embarcación junto a Claudia, una mujer dedicada a la pesca de albacora, Saavedra sufrió un intenso mareo que lo llevó a reconocer que tenía ganas de vomitar.
“Nunca pensé que lo más difícil sería mi propio estómago. El movimiento del barco me tiene bastante mareado”, comentó el conductor, quien incluso terminó vomitando durante la faena. Luego reconoció que, pese a llevar 14 años haciendo el programa, nunca antes se había mareado de esa manera en un bote.
Así, el capítulo combinó una historia poco habitual sobre el supuesto vínculo de un vecino con Pinochet y una experiencia extrema en el mar. Dos escenas que volvieron a mostrar la fórmula del espacio: dejar que los relatos locales conduzcan el recorrido y que las reacciones espontáneas del animador se conviertan en parte de la historia.
.





