El aluvión que golpeó a Las Condes no solo dejó vehículos destruidos y calles cubiertas de barro. También golpeó directamente a personas que dependen de sus automóviles para ganarse la vida. Ese fue el caso de Luis, un conductor que vio cómo la corriente arrastró su vehículo, al que llamaba cariñosamente su “palomita”, y lo dejó prácticamente inutilizable.
El hombre relató en el matinal Tu Día que recién durante la mañana siguiente logró encontrar el automóvil, a unas siete cuadras del lugar donde lo había estacionado. La esperanza de recuperarlo se desvaneció cuando revisó los daños y comprobó que el barro había invadido el motor y afectado los componentes electrónicos.
“Abrimos el motor, pero no se salvó nada. El barro está hasta arriba. Con todo esto, los sensores mojados, jodió todo. Es pérdida total, no le encuentro solución a esta cosa”, explicó Luis, visiblemente afectado. La escena también impactó a Priscilla Vargas, quien lamentó las condiciones en que había quedado el vehículo.
Pero detrás de los daños materiales había un problema mucho mayor. Para Luis, el automóvil no era un lujo ni un bien que pudiera reemplazar fácilmente: era su herramienta de trabajo y una pieza clave para sostener a su familia. Además, lo utilizaba para trasladar al médico a su suegra, de 85 años, una responsabilidad que lo tenía especialmente preocupado.
Perdió su auto en el aluvión de Las Condes
“Cuando llamé a mi señora, ella estaba angustiada, llorando por el auto, porque yo a mi suegra, que tiene 85 años, la llevo en el auto a médico”, contó el afectado, dejando en evidencia que las consecuencias de la emergencia iban mucho más allá de la pérdida de un vehículo.
Fue entonces cuando llegó el giro que nadie esperaba. Durante la conversación, Priscilla Vargas le anunció que José Luis Repenning tenía una noticia para él. Un vecino de la zona se había comunicado con el periodista y ofrecía regalarle un automóvil para ayudarlo a retomar sus actividades mientras enfrentaba las consecuencias del aluvión.
“Me llamó un vecino de por aquí y dice que tiene un auto para regalarte, es un autito humilde, pero que te va a servir de los más bien para mientras tanto, para no perder las pegas y poder llevar a tu suegra al doctor. Dice que pasa la revisión técnica caminando y tiene todos los papeles al día”, explicó Repenning.
La noticia quebró emocionalmente a Luis, quien no pudo contener las lágrimas. En medio de la pérdida y la incertidumbre, el gesto le abrió una posibilidad concreta para volver a trabajar y mantener sus responsabilidades familiares. “Siempre Dios está entre nosotros, hay gente con buen corazón. Yo igual ayudo a harta gente. Es así”, expresó, emocionado.
Vargas también reaccionó al desenlace con una frase que resumió el momento: “Por eso Dios te premió, no tengo ni una duda”. La conductora destacó así el valor del gesto solidario que surgió en medio de una tragedia que dejó a numerosos vecinos enfrentando pérdidas materiales.





