La farándula chilena vive un nuevo capítulo de espectáculo y tensiones que ya supera el guion de Top Chef Chile. La abrupta ruptura entre Américo y Yamila Reyna —una de las parejas más mediáticas del último año— ha dejado al descubierto un patrón de celos, obsesión y escenas que varios testigos califican de “erráticas” y preocupantes. Lo que comenzó como un romance idealizado —con compromiso de boda incluido, según registros de medio año atrás— terminó convertido en una tormenta de gritos telefónicos y acusaciones cruzadas.
Según fuentes del ambiente televisivo, mientras Yamila Reyna participaba en Top Chef Chile, Américo no solo la llamaba compulsivamente, sino que lo hacía con tono agresivo por no recibir respuesta, hasta el punto de gritarle al teléfono frente a quienes estaban alrededor. Panelistas de espectáculos han asegurado que estos comportamientos fueron más allá de simples celos: la “obsesión” del cantante habría estado centrada en un compañero de elenco, el actor Álvaro Gómez, a quien habría identificado —de forma extrema— como una amenaza para su relación.
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Pero la historia no se queda en llamadas intempestivas y malestar emocional. Otros reportes apuntan a un episodio físico que habría marcado el quiebre definitivo de la pareja durante su regreso del Festival del Empedrado, en la Región del Maule. Testigos relatan que Américo rompió el celular de Reyna en medio de la discusión y que incluso habría propinado un codazo, generando la intervención de una tercera persona y un confuso altercado en una bencinera camino a Santiago.
En medio del vendaval mediático, Américo rompió finalmente el silencio desde sus redes sociales con un mensaje críptico sobre introspección y “respirar profundo”, evitando referirse directamente a los hechos que se le atribuyen. A su vez, Yamila Reyna ha cancelado presentaciones y se mantiene al margen, dejando en evidencia el costo profesional y emocional de este escándalo que combina fama, egos y una relación que parecía de telenovela, pero que terminó en espectáculo público.
Mientras los fanáticos discuten en redes y panelistas reconstruyen cada escena, lo que emerge es una pregunta más allá de la farándula: ¿dónde termina la pasión y comienza el control? En este caso, esa línea se cruzó hace tiempo, y la industria entera hoy observa con atención cómo dos figuras públicas navegan las consecuencias de una historia que ya no es solo entretenimiento, sino alerta.














