El animador Daniel Fuenzalida, figura omnipresente en la farándula y conductor de El Medio Día en TVN, lanzó una arremetida pública contra un medio chileno, acusándolo de “mala leche” y de practicar lo que él definió como “acoso mediático” tras un polémico titular sobre la ausencia de su programa en la señal estatal. El cruce, que se viralizó en redes sociales, no sólo refleja una sensibilidad personal del comunicador, sino que abre una grieta sobre los límites del periodismo sensacionalista en Chile.
La disputa nació cuando el diario La Hora publicó una nota sobre la no emisión de El Medio Día, destacando que TVN había “sacado del aire” el espacio de Fuenzalida. El conductor no tardó en responder en sus historias de Instagram, calificando la jugada como un Titular “con maldad” y cuestionando por qué ciertos medios estarían tan pendientes de su trabajo. “¿Qué les he hecho para tanto acoso mediático?”, fue parte de su airado descargo que marca un punto de quiebre entre presentadores y prensa ávida de clicks.
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“Basta de mala leche”
Detrás del “papelón” periodístico —como lo describió Fuenzalida— hay un contexto editorial claro: la razón por la que El Medio Día no salió al aire este lunes fue la extensión del matinal Buenos Días a Todos de TVN, decisión que buscaba priorizar la cobertura de noticias internacionales sobre la pantalla abierta y no una “censura” al espacio de Fuenzalida.
Eduardo Fuentes, rostro habitual de TVN, lo explicó en redes: se trató de una medida puntual, no de una crítica a la labor del animador o un gesto en su contra.
Pero el episodio no puede separarse del momento mediático que vive Fuenzalida: tras cerrar una era de 15 años en Radio Activa —donde reinó con su programa matinal— se ha visto en medio de tensiones públicas con exsocios y colegas, como el conflicto con Rosario Bravo que terminó en disputas económicas y acusaciones cruzadas, y otras controversias que lo han mantenido en el ojo de la tormenta del espectáculo nacional.
Lo que llama la atención es cómo un simple titular sobre una modificación programática desemboca en una denuncia de “acoso mediático”.















