La animadora Claudia Conserva, figura icónica de la televisión chilena, abrió ayer una vieja herida en el programa Hay que decirlo, al confesar que una de las decisiones más polémicas de MILF terminó costándole millones de pesos por una sanción del Consejo Nacional de Televisión (CNTV). La revelación no solo destapó frustraciones profesionales, sino que también reactivó un conflicto que muchos pensaban enterrado entre ella y su excompañera Yazmín Vásquez.
Durante el reencuentro del histórico panel del espacio que marcó una década de risas, improvisaciones y ocasionales salidas de libreto, Conserva contó que todo comenzó con un segmento conducido por Vásquez llamado Los Primos de la Yaz, en el que se exhibía un calendario de modelos masculinos con apodos exagerados. Si bien el tono se asumía humorístico y ligero, la presentación detonó una denuncia formal ante el CNTV por supuestamente vulnerar estándares de respeto y contenido adecuado.
Claudia Conserva revela la multimillonaria sanción
Lo que para el público fue una anécdota más del detrás de cámaras, para Conserva significó una intervención legal, revisión contractual y, sobre todo, un golpe económico directo. Como productora del programa, ella respondió ante la multa: un monto que calificó de “varios millones”, aunque aclaró que estuvo por debajo de los 10 millones de pesos. El episodio, dijo, fue tan grave que evaluó terminar la relación laboral con Vásquez tras el incidente.
En el estudio, la tensión fue notoria. Conserva rememoró cómo recibió la carta certificada del CNTV —una señal de que aquello no era simple farándula, sino riesgo institucional— y admitió que el pago y la intervención de abogados generaron “una grieta” en las relaciones internas de MILF. Su frase lapidaria —“por culpa de esa boquita”— no solo fue la chispa del momento televisivo, sino también un síntoma del resentimiento silencioso que existe entre las partes.















