El silencio le duró poco. Tras su abrupta y polémica salida de Fiebre de Baile, Constanza “Cony” Capelli optó por el clásico libreto de las figuras golpeadas por la farándula: distancia, descanso y redes sociales como vitrina emocional. Esta vez, el escenario no fue un set de televisión, sino las playas de Cancún, desde donde la bailarina reapareció —y no precisamente sola— mostrando su nuevo romance.
Las imágenes, cuidadosamente seleccionadas, la muestran sonriente, relajada y en evidente complicidad con Sebastián Daroch, el hombre con quien oficializó su relación en plena escapada internacional. La exposición no fue casual: llegó justo cuando aún resonaban los coletazos de su renuncia al programa de Chilevisión, ocurrida apenas días antes de la final y en medio de tensiones televisivas que la tuvieron en el ojo del huracán.
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Cony Capelli reaparece enamorada
Pero Capelli no solo quiso instalar la postal romántica. También aprovechó sus historias para ordenar el relato y responder a las suspicacias sobre su estado de salud. Aclaró que su licencia médica fue otorgada por su equipo psiquiátrico, con quienes —según detalló— mantiene tratamiento hace años, buscando legitimar una decisión que algunos en TV calificaron como intempestiva.
En la misma línea, la ganadora de Gran Hermano enfatizó que su viaje no fue improvisado ni oportunista: las vacaciones, dijo, estaban pactadas contractualmente desde hace meses. Una precisión que, más que anecdótica, parece dirigida a desactivar la crítica fácil que la acusaba de abandonar el barco para irse de paseo.
Mientras tanto, en redes, el termómetro fue claro: apoyo mayoritario, mensajes de cariño y validación emocional. Sin embargo, en el subtexto farandulero la pregunta sigue flotando: ¿retiro estratégico o cierre definitivo de capítulo? Por ahora, Capelli eligió la narrativa del amor, la salud mental y el descanso. Una fórmula conocida… pero efectiva para cambiar el foco cuando la polémica amenaza con devorar la imagen pública.














