Tras casi cuatro años separados y un proceso legal que se extendió por años, Daniela Aránguiz confirmó públicamente que el divorcio con Jorge “Mago” Valdivia ya es una realidad.
La panelista y figura mediática puso fin a una de las relaciones más mediáticas del espectáculo chileno, marcando un antes y un después en la narrativa de una historia que incluyó amores, conflictos, reconciliaciones y polémicas.
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En una aparición reciente en el programa Sígueme de TV+, Aránguiz fue explícita sobre lo que este cierre legal significa para ella: un ciclo que por fin quedó atrás. “Fue como una montaña rusa.
Pasamos del odio a apoyarnos, a estar ahí”, dijo la ex esposa del exfutbolista, reconociendo que su relación con Valdivia ha pasado por muchas etapas antes de llegar al entendimiento actual. Su conclusión fue tajante: “Que hay paz, ya no nos odiamos”.
Daniela Aránguiz cierra un matrimonio
Más allá de la calma en sus palabras, la declaración de Aránguiz escapa al cliché de la “separación amigable” típico de las farándulas. Lo que hoy predomina, según sus reflexiones, no es simplemente ausencia de rencor, sino una resignificación de una relación que duró décadas y que dejó huellas profundas.
“Lo único que quiero para el resto de nuestras vidas es que seamos unos buenos papás”, sostuvo, destacando que el foco principal, ahora, son sus hijos y no el pasado conflictivo que vivieron.
Este cierre definitivo no llega de forma aislada. En el pasado, Aránguiz ha hablado con crudeza de las tensiones con Valdivia —incluyendo infidelidades y desencuentros públicos— y también ha defendido a otros miembros de la familia Valdivia en contextos mediáticos complicados, como cuando respaldó las lágrimas de Claudio Valdivia durante un programa de baile por la relación con su padre.
Sin embargo, la dimensión pública de este divorcio no se agotará con el acta firmada en tribunales.















