En televisión —y más aún en la deportiva— las peleas suelen ser públicas, ásperas y difíciles de revertir. Pero lo que ocurrió entre Fernando Solabarrieta y Luka Tudor no solo sorprendió por el nivel de tensión que arrastraban, sino por la forma casi caricaturesca en que terminaron bajando las armas. Una anécdota que, lejos de los sets iluminados, mezcla orgullo herido, rabia acumulada… y un “calugazo” que quedó para la historia chica de la TV chilena.
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Todo se remonta a los años en que ambos compartían panel y micrófono, defendiendo posturas futboleras con la vehemencia que los caracteriza. Los cruces eran frecuentes, pero hubo uno particularmente áspero que quebró la relación. Las diferencias editoriales escalaron a lo personal y el distanciamiento fue total: silencio, tensión en pauta y una convivencia laboral cada vez más incómoda.
Del calugazo al abrazo
El quiebre se mantuvo hasta que, en medio de un reencuentro fuera de cámara, ocurrió el episodio que hoy ambos recuerdan entre risas. Según el propio relato, la reconciliación tuvo un gesto tan inesperado como deslenguado: un “pié con calugazo” y una corrida de mano que desató carcajadas y rompió el hielo de golpe. Lo que pudo leerse como una provocación terminó funcionando como código masculino de tregua: humor burdo, pero efectivo.
Desde entonces, la relación entre el periodista y el exfutbolista dio un giro. No solo retomaron el diálogo, sino que reconstruyeron la complicidad televisiva que el público reconocía. La escena, que hoy circula como anécdota sabrosa en el mundillo deportivo, grafica cómo los egos fuertes también saben retroceder cuando el oficio pesa más que la rabia.
Porque si algo dejó claro esta historia es que, en la TV chilena, las guerras pueden ser feroces… pero las paces, cuando llegan, suelen ser igual de teatrales. Y esta —sellada entre risas, golpes de confianza y códigos de camarín— difícilmente será olvidada por quienes conocen la trastienda del espectáculo deportivo.















