La farándula criolla vuelve a tambalear, esta vez con una denuncia que sacude los cimientos del espectáculo nacional. La actriz argentina Yamila Reyna habría recurrido a Carabineros para acusar a su entonces pareja, el cantante Américo, de una serie de agresiones físicas y psicológicas que —según su testimonio— se extendieron durante horas y en distintos puntos de un mismo trayecto.
El relato, filtrado en programas de espectáculos, describe una madrugada marcada por el miedo. De acuerdo con la declaración policial, todo se habría desencadenado tras un episodio previo de violencia en el sur del país, cuando ambos se encontraban alojando en un recinto turístico. Allí, la discusión habría escalado a golpes, amenazas y hostigamientos en presencia de terceros, en un contexto donde —según la denunciante— el artista se encontraba bajo los efectos del alcohol.
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Denuncia de Yamila Reyna
Pero lo más crudo vendría después. Ya en ruta hacia Santiago, la situación no se habría calmado. Reyna asegura que, tras un altercado en un servicentro de carretera, el cantante le habría quitado el teléfono, destruido el aparato y luego iniciado una agresión física directa: empujones, tirones de pelo y golpes en el rostro y la cabeza. Testigos habrían presenciado la escena, mientras ella —según su propio testimonio— gritaba desesperadamente pidiendo ayuda sin recibir auxilio oportuno.
La denuncia agrega que los ataques continuaron incluso dentro del vehículo, donde se habrían repetido golpes y amenazas. El episodio solo habría terminado cuando la actriz logró descender nuevamente, visiblemente afectada y en estado de shock. Por ahora, el caso se mantiene en conocimiento de las autoridades, mientras el entorno del cantante guarda silencio y el mundo del espectáculo observa con inquietud el avance de una acusación que, de comprobarse, podría tener consecuencias judiciales y profesionales de alto impacto.
El caso no solo instala un nuevo escándalo mediático, sino que vuelve a poner sobre la mesa la violencia en relaciones de alta exposición pública, donde la fama —una vez más— queda eclipsada por denuncias que exigen algo más que titulares: respuestas.















