La crisis no solo se ve en pantalla, también se vive puertas adentro. El programa “Hay que decirlo” atraviesa su momento más incómodo y la factura ya empezó a cobrarse: una figura clave del equipo fue desvinculada en silencio, justo cuando el espacio enfrenta una de sus semanas más polémicas desde su estreno.
Se trata de Fanny Mazuela, productora periodística del programa, quien fue despedida junto a otros trabajadores de Canal 13 en una reestructuración interna que, aunque no es inédita en televisión, llega en el peor momento posible. La salida no es menor: Mazuela no solo operaba tras cámaras, también había ganado visibilidad como panelista, convirtiéndose en un rostro reconocible dentro del formato.
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Despido sacude a “Hay que decirlo”
El timing es lo que incomoda. Su desvinculación ocurre en medio de una seguidilla de conflictos mediáticos que han golpeado al programa, incluyendo tensiones públicas entre figuras del panel y controversias que han escalado más allá del estudio. En simple: el espacio no logra estabilizar su narrativa, y ahora tampoco su equipo.
Pero este no es un caso aislado. “Hay que decirlo” viene arrastrando una lógica de recambios constantes, con salidas anteriores de panelistas y figuras que evidencian un formato en permanente ajuste, casi reactivo a la contingencia más que a una línea editorial clara. Ese patrón —más que renovación— empieza a parecer desgaste.
El resultado es evidente: un programa que intenta capitalizar la polémica termina siendo víctima de ella. Porque cuando el conflicto deja de ser contenido y se convierte en estructura, ya no hay rating que lo sostenga sin costo. Y esta vez, ese costo no fue simbólico: fue un despido real, en la semana más incómoda del programa.













