En Villa Alegre, Región del Maule, lo que al principio parecía un “malentendido” en medio de la Fiesta de la Naranja ha mutado en una tormenta mediática y política que ya tiene municipio denunciando formalmente al humorista Dino Gordillo y organizadores de otros festivales bajándolo de sus carteles. Lo que ocurrió el sábado 14 de febrero, cuando Gordillo recibió en el escenario a una adolescente que le había entregado un reconocimiento, ha generado una disputa de versiones que no cede ante los intentos oficiales de cubrir el episodio como “un simple saludo”.
Según varios asistentes, incluido un testigo clave instalado en primera fila, la escena no fue un accidente inocente. La mujer, identificada solo como Estefanía, relató que el comediante llamó a la menor de vuelta, le pidió “deme un beso” y, tras mostrarle la mejilla, la giró hacia él para recibir un beso en la boca, algo que provocó reacciones de sorpresa e incomodidad entre los espectadores. A su juicio, no fue un acto fortuito: “Él como hombre sabe lo que le hizo a una mujer”, apuntó con firmeza.
Dino Gordillo bajo fuego
La réplica de Gordillo, difundida a través de sus redes sociales, niega categóricamente cualquier conducta inapropiada y afirma que la interacción “consistió en un saludo, sin connotación ni intención alguna”, además de advertir que la acusación es una “malintencionada interpretación de los hechos”. El humorista ha insistido en que existen registros audiovisuales y testigos que demostrarían que no hubo intención más allá del contexto público del espectáculo, defendiendo así una carrera de más de tres décadas libre de polémicas de este tipo.
Pero el rechazo no ha quedado solo en las declaraciones. La Municipalidad de Villa Alegre confirmó que presentó una denuncia formal ante Carabineros, derivada posteriormente al Ministerio Público, por considerar que el episodio podría constituir una grave vulneración de los derechos de la menor involucrada. Además, la Oficina Local de la Niñez tomó contacto con la familia para orientar y apoyar a la adolescente en este proceso.
Las consecuencias han sido rápidas en el circuito festivalero: tanto el Festival de Yerbas Buenas como la Municipalidad de Yerbas Buenas cancelaron las presentaciones de Gordillo en sus actividades programadas, argumentando respeto y empatía hacia las partes afectadas mientras se esclarecen los hechos. La defensa de Gordillo, apoyada por algunos rostros de la televisión que minimizan la situación como “falta de gusto” más que un acto reprobable, parece chocar con una opinión pública y una institucionalidad cada vez más intolerante frente a conductas que involucran a menores.















