El ídolo del fútbol chileno Mauricio Pinilla —ex delantero de la Selección Nacional y figura mediática recurrente en televisión— enfrenta una de las peores crisis de su vida fuera de las canchas. Un tribunal civil declaró oficialmente su **quiebra por deudas que superan los $1.670 millones, un golpe demoledor que deja en riesgo sus bienes más valiosos y reabre viejas dudas sobre su gestión de negocios personales.
La decisión judicial, tomada el 21 de noviembre de 2025 y confirmada esta semana por múltiples medios, responde a una acumulación de obligaciones impagas a favor de grandes acreedores como BCI ($682 millones), Primus Capital ($514 millones) y Banco Santander ($207 millones). El escenario no es solo la pérdida de liquidez; existe actualmente un primer remate fijado para el 25 de febrero y otro para el 26 de marzo de 2026, que podría liquidar parcelas y otros activos del exfutbolista para cubrir parte de su pasivo.
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El derrumbe financiero de Mauricio Pinilla
El origen de esta tormenta jurídica se remonta a una disputa con Inversiones Yagoda Group Ltda., que exige más de $300 millones por deudas derivadas de un fallido negocio nocturno llamado Bar Constitución, un emprendimiento que Pinilla impulsó en 2016 y que terminó en polémica por subarriendos no autorizados, impagos de arriendo y servicios básicos, y mejoras retiradas sin consentimiento.
Lo que en otros tiempos fue una gloria deportiva —con pasos por clubes en Chile y Europa y participaciones destacadas con la Roja— hoy es un registro de negocios que naufragaron. La venta de un vehículo (un Land Rover Defender 110 4×4) poco antes de la declaración de quiebra fue impugnada por el liquidador del proceso, que acusa a Pinilla de intentar desprenderse de activos teniendo pleno conocimiento del deterioro de sus finanzas.
Este colapso económico no llega en un momento cualquiera: Pinilla anunció recientemente que padece cáncer de piel, lo que ha generado una oleada de apoyo desde el fútbol y el público general, incluso gestos de clubes internacionales que destacaron su carrera. Sin embargo, la dura combinación entre salud, quiebra personal y remates inminentes pinta un cuadro donde incluso los gestos de solidaridad compiten con las aristas más duras de sus problemas financieros.
La historia de Pinilla —de héroe de área a protagonista de una disputa concursal— expone lo que muchos analistas advierten sobre figuras públicas: el brillo en el campo o en pantalla no garantiza manejo empresarial exitoso, y cuando las deudas se acumulan, el costo puede ser más que mediático; puede ser reputacional, patrimonial y muy personal.















