Ernesto Belloni enfrenta una inesperada polémica luego de que vecinos de un condominio en la comuna de Lampa denunciaran que una parcela de su propiedad fue arrendada para el funcionamiento de un centro de rehabilitación de personas con adicciones, actividad que, según aseguran, contraviene el reglamento interno del recinto.
El caso fue expuesto en televisión y rápidamente abrió un debate sobre el uso de inmuebles en zonas residenciales y la responsabilidad de sus propietarios.
Los residentes sostienen que el inmueble alberga entre 20 y 30 personas y que incluso se habrían realizado modificaciones para aumentar su capacidad, lo que ha generado preocupación por la seguridad del sector.
Algunos vecinos afirman haber visto a desconocidos deambulando por el condominio y aseguran que la convivencia se ha deteriorado desde la llegada del recinto, al que califican como una potencial fuente de conflictos si la situación no es regularizada.
Consultado por la denuncia, Belloni aseguró que desconocía las restricciones del reglamento de copropiedad. El humorista explicó que, antes de concretar el arriendo, intentó obtener información de la administración sobre las normas aplicables, pero afirma que nunca recibió respuesta.
Ernesto Belloni queda en el centro de la controversia
Según su versión, esa falta de antecedentes lo llevó a asumir que el uso del inmueble era compatible con las reglas del condominio. Además, señaló que, una vez conocida la controversia, solicitó a los arrendatarios abandonar la propiedad e incluso instruyó la devolución del dinero que habían pagado para facilitar su traslado.
Sin embargo, el problema está lejos de resolverse. De acuerdo con Belloni, los ocupantes del centro le manifestaron que no cuentan con recursos para encontrar otro lugar, por lo que continúan en la parcela mientras buscan una alternativa.
Esa situación mantiene la tensión con los vecinos, quienes exigen el cumplimiento del reglamento interno y una solución definitiva que permita recuperar la tranquilidad del sector.
El episodio vuelve a instalar el nombre del comediante en la agenda pública, aunque esta vez lejos de los escenarios.
Más allá de las responsabilidades que eventualmente puedan determinarse, el conflicto pone sobre la mesa una discusión cada vez más frecuente: el equilibrio entre proyectos destinados a la rehabilitación de personas con adicciones y el cumplimiento de las normas que regulan la convivencia en comunidades residenciales.




