La influencer Naya Fácil vuelve a quedar en el ojo del huracán, esta vez no por una gala, una colecta ni un escándalo televisivo, sino por algo que toca directamente el bolsillo —y la confianza— de su propia fanaticada. Un error en uno de sus bullados sorteos digitales terminó provocando una ola de reclamos que escaló rápido en redes sociales, donde sus seguidores, los llamados “facilines”, la encararon sin filtro.
Todo estalló cuando participantes del concurso comenzaron a detectar inconsistencias en la dinámica del sorteo. Números que no aparecían, registros dudosos y supuestas fallas en la transparencia del proceso encendieron las alarmas. Lo que partió como comentarios aislados terminó transformándose en una verdadera funa digital, con usuarios exigiendo explicaciones y, derechamente, acusando desprolijidad en la organización.
Error en sorteo de Naya Fácil
La presión fue tal que la propia Naya Fácil tuvo que salir a dar la cara. A través de sus plataformas, reconoció el error y pidió disculpas públicas, intentando bajar la tensión. La influencer aseguró que la situación no obedecía a mala fe, sino a una falla operativa en el desarrollo del sorteo, prometiendo revisar el proceso y entregar soluciones a los afectados.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho. El episodio reabrió viejas críticas sobre la forma en que algunas figuras del mundo digital manejan rifas, colectas y concursos masivos sin estructuras profesionales detrás. Para muchos, más que un simple “error”, el caso expone la fragilidad de estos eventos cuando se sostienen únicamente en la confianza emocional entre influencer y seguidores.















