La previa del Festival de Viña 2026 ya tiene su primera tormenta —y no viene desde la Quinta Vergara, sino desde los púlpitos. La confirmación del comediante conocido como “Pastor Rocha” en la parrilla del certamen encendió la indignación de jóvenes evangélicos, quienes salieron a cuestionar duramente su presencia, acusando una abierta falta de respeto hacia la fe cristiana y sus símbolos más sensibles.
El malestar no es aislado ni menor. Agrupaciones juveniles ligadas al mundo evangélico han levantado la voz para rechazar el show, calificándolo derechamente como “chocante”. A su juicio, el personaje humorístico construido por Rocha no sólo caricaturiza a los pastores, sino que trivializa elementos doctrinales y prácticas espirituales que consideran sagradas. La molestia apunta a que el espectáculo se sostiene —dicen— en la ridiculización de la figura pastoral y del lenguaje religioso.
Evangélicos se rebelan contra Pastor Rocha
Las críticas escalaron rápidamente hacia liderazgos adultos. Voces del mundo cristiano acusaron que el comediante “se burla del evangelio” y de los ministerios, cruzando una línea que —afirman— no se permitiría con otras religiones. Incluso se ha cuestionado el tono de sus rutinas, apuntando a referencias de doble sentido y bromas que involucrarían temas familiares y sexuales, lo que consideran incompatible con un evento de alcance masivo y familiar. ()
El debate también salpicó a la televisión. Panelistas y figuras públicas entraron al conflicto, amplificando la controversia. Algunos sostienen que el humor de Rocha constituye una sátira válida dentro de la libertad artística; otros, en cambio, lo ven como una provocación gratuita que tensiona innecesariamente la relación entre espectáculo y religión. Desde el mundo evangélico insisten en que no buscan censura, pero sí “respeto” hacia lo que consideran sagrado. ()













