La tradicional pugna por alzarse como Rey o Reina del Festival de Viña del Mar 2026 entró en su fase crítica con la publicación de los 20 nombres que pasan a la etapa final tras la votación popular, un listado que mezcla estrellas consagradas, fenómenos virales y apuestas que dejaban dudas incluso antes de entrar al certamen.
Como siempre ocurre, la elección no es solo un concurso de popularidad: es un termómetro de quién domina las pantallas, las redes sociales y la conversación pública en plena semana del certamen. En la lista femenina no faltan figuras vistas y discutidas —desde la sólida presencia televisiva de Karen Doggenweiler hasta el impulso desbordado de la influencer Ignacia Michelson, quien ya anticipa un piscinazo que podría transformarse en el comentario político de la semana si decide hacerlo “sin bikini”, como prometió públicamente.
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Festival de Viña 2026
Por el lado masculino, los nombres hacen eco de lo que ha sido Viña 2026 hasta ahora: un festival híbrido que se debate entre música, espectáculo y farándula. La lista incluye desde el aplaudido cantante Pablo Chill-E y el veterano comediante Stefan Kramer, hasta el carismático Juanes y la figura pop de Matteo Bocelli, quien no solo ha sido foco de atención por su música, sino también por sus críticas al horario de su show en la Quinta Vergara.
Lo que muchos analistas de farándula no han dicho de frente es que esta competición no es un trámite ligero ni un sorteo amable: la prensa acreditada —y no solo el público en redes— tiene el poder decisivo en la fase final que arrancará esta semana, con urnas abiertas para votación entre medios el miércoles 25 de febrero. El resultado será anunciado antes de la coronación oficial, programada para el jueves 26, en un rito que combina tradición, espectáculo y negociaciones de cobertura mediática.
Esta lista de finalistas refleja más que preferencias: marca quiénes se han posicionado con mayor fuerza en el debate público en Chile en los últimos meses, ya sea por su trabajo artístico, su rol en televisión o su presencia omnipresente en redes sociales. Más que coronas, esta batalla por el trono viñamarino es un espejo de la popularidad y relevancia mediática en tiempos donde un piscinazo puede valer más que un disco vendido.














