Lo que podría haber sido un comentario más de farándula terminó encendiendo una vieja herida mediática cuando Francisco Kaminski, locutor radial y expareja de Camila Andrade, fue sorprendido al aire con la noticia de la nueva relación de su ex. La reacción airada del comunicador y la posterior molestia con la panelista Adriana Barrientos —quien dio la primicia en Zona de Estrellas— no sólo revelan la sensibilidad que aún rodea a la expareja, sino también cómo el espectáculo puede cruzar sin filtro la frontera entre lo íntimo y lo televisivo.
El momento ocurrió cuando Barrientos, desde el panel, anunció que Andrade estaría saliendo con Jorge Yunge, un empresario de 34 años ligado a las inmobiliarias y con quien, según la panelista, la modelo habría pasado Año Nuevo en Brasil y visitado la exclusiva Viña VIK a fines de diciembre. Barrientos incluso explicó que ambos “ya habían tenido una relación antes”, situando el romance actual más como un recuerdo reencontrado que como una novedad improvisada.
La panelista decidió llamar en vivo a Kaminski para informarle personalmente, bajo el argumento de que “son amigos desde hace años”. La respuesta del locutor fue fulminante: “No me interesa, amiguita”, dijo tras escuchar la información, y cortó la comunicación de inmediato, dejando en claro que el tema no sólo no le importaba, sino que lo incomodaba por completo.
Francisco Kaminski explota en vivo
Pero la cosa no quedó ahí. Tras el corte, Barrientos exhibió un mensaje privado que Kaminski le envió por separado, donde no sólo reiteró su molestia, sino que pidió explícitamente que no lo llamaran más “al aire… menos para cosas que no me importan, gracias”. “Esto no me beneficia en nada, en serio”, remató el comunicador, evidenciando que la exposición mediática de la vida personal de Andrade todavía lo irrita profundamente.
Este intercambio no sólo reaviva la atención mediática sobre la vida sentimental de Andrade, quien ya había terminado su relación con Kaminski en septiembre de 2025 tras una relación marcada por polémicas y declaraciones cruzadas, sino que también pone en escena la fragilidad de los vínculos personales cuando son puestos en vitrina televisiva. La vieja disputa entre la modelo y el locutor ha tenido ecos en redes y programas de farándula desde su quiebre, y este nuevo episodio alimenta la percepción de que, aunque separados, ambos siguen siendo interpretados como parte de un mismo relato público compartido.
En medio de todo esto, el foco de la atención vuelve a Camila Andrade —ahora con un nuevo vínculo amoroso que podría definir la siguiente etapa de su vida personal— y a Kaminski, cuya reacción contundente en pantalla expone no solo una molestia puntual, sino una tensión residual que todavía pesa en su relación con los focos mediáticos y con su propia historia afectiva pública.















