La bailarina Geraldine Muñoz, conocida por su participación en Fiebre de Baile, decidió romper el silencio ante la oleada de rumores que la vinculaban sentimentalmente con su compañero de pista, el actor Gabriel Urzúa.
Lo que comenzó como especulaciones sobre una química artística terminó transformándose en una trama de cahuín que la propia Muñoz calificó de “falso y molesto”, mientras defiende su relación de años y llama la atención sobre cómo las redes pueden deformar cualquier gestualidad o coreografía.
El problema arrancó cuando, tras la confirmación del término de la relación de Urzúa con María Gracia Omegna después de casi cuatro años juntos, los fanáticos notaron una “química evidente” entre el actor y Geraldine en las presentaciones bajo la lluvia, lo que desató especulaciones en redes.
Un comentario irónico de la actriz Camila Hirane, quien comparó la escena con una resurrección seguida de danza bajo la lluvia, terminó por alimentar aun más las versiones de un posible romance, pese a que Geraldine siempre ha estado en una relación estable con Pipe Galindo.
Geraldine Muñoz explota contra rumores
Ante la presión mediática, Muñoz no se guardó nada y respondió con dureza a los rumores. “Todo lo que comentan es falso. Estoy en una relación con Pipe desde hace años y no quiero que me vinculen en ningún cahuín”, declaró con firmeza, dejando en claro que su vida sentimental está lejos de las especulaciones que circulan en portales sensacionalistas.
En la misma línea, enfatizó que el vínculo que mantiene con Urzúa y el resto del equipo de Fiebre de Baile se reduce a una amistad respetuosa y profesional, desmintiendo cualquier implicación amorosa.
Lo llamativo de este episodio es cómo una competencia de baile puede transformarse en un campo de batalla sentimental en redes sociales, donde cualquier gesto físico o complicidad artística termina siendo interpretado como prueba de romance.
Geraldine, visiblemente frustrada, apuntó que su prioridad hoy es seguir concentrada en la competencia televisiva y no en alimentar rumores que no tienen sustento, un llamado directo a quienes prefieren el espectáculo del chisme por sobre el trabajo real en pantalla.












