La actriz argentina Griselda Siciliani, protagonista de la serie Envidiosa en Netflix, no sólo está batiendo récords de audiencia: ahora también se encuentra en el centro de un escándalo sentimental que ha dominado portadas en medios trasandinos y redes sociales. Siciliani admitió públicamente el dolor causado por la infidelidad de su pareja, el actor Luciano Castro, cuyos audios y mensajes con una joven danesa se filtraron y pusieron al descubierto un affaire que la actriz describió como profundamente hiriente más allá del morbo mediático.
La revelación ocurrió durante una entrevista en el programa La Mañana con Moria, donde Siciliani relató cómo se enteró del presunto engaño: no a través de una conversación íntima entre ambos, sino por la prensa mientras celebraba la repercusión de su serie, lo cual transformó la situación en un espectáculo involuntario al que no estaba preparada. Según contó, Castro le confirmó de inmediato la veracidad de los hechos, y aunque su reacción fue franca, también marcada por el impacto que la exposición pública tuvo sobre ella.
Griselda Siciliani rompe silencio
Lejos de mostrarse como una víctima pasiva o escandalizada, Siciliani intentó poner contexto a lo sucedido. Subrayó que su relación con Castro se basa en complicidad y autonomía, y que prefiere encarar la turbulencia con honestidad antes que ocultar lo ocurrido. Sin embargo, fue categórica al señalar que el daño real no fue el hecho en sí, sino el hecho de que todo se volviera de conocimiento público, algo que ella cuida celosamente al evitar hablar de su intimidad. “Lo que me duele profundamente… es la exposición, no me resbala el resto”, declaró con crudeza.
Mientras tanto, el propio Luciano Castro rompió el silencio en televisión argentina, describiéndose a sí mismo con una autocrítica afilada: “me siento patético, me da vergüenza”, admitió en el programa Intrusos tras reconocer que sus acciones —incluidos los audios que se volvieron virales— destruyeron parte de la confianza en la pareja y lo embarcaron en un patrón personal que él mismo calificó como absurdo y doloroso.
Este escándalo no sólo ha encendido a los medios de entretenimiento, sino que también ha reavivado debates en redes sobre las fronteras entre la privacidad emocional y la exposición pública de las figuras mediáticas. En Argentina, voces de la farándula han opinado de forma picante y polarizada, considerando desde la posibilidad de que la pareja tenga acuerdos no convencionales hasta críticas sin filtro contra Castro por su conducta.











