En un momento de farándula que se siente más político que mediático, Jordi Castell volvió a encender el tablero de los “secretos de la tele”, esta vez señalando a uno de los animadores más queridos del país como el benefactor silencioso detrás de la rehabilitación del difunto periodista Andrés Caniulef. El panelista y fotógrafo no sólo reveló ese gesto altruista, sino que además apuntó directo a Daniel Fuenzalida, cuestionando su protagonismo público en torno a la muerte del periodista y la forma en que “se manejan las solidaridades” tras bambalinas.
En un video publicado en su cuenta de TikTok, Castell rompió el silencio sobre uno de los aspectos menos conocidos del último tramo de vida de Caniulef: quién financió su rehabilitación cuando luchaba contra problemas de adicción. Según el ex panelista de Bienvenidos, el animador Francisco “Pancho” Saavedra fue quien, de manera discreta y anónima, pagó por el tratamiento del periodista, un gesto que, a juicio de Castell, no recibió el reconocimiento público que merecía.
Jordi Castell desenmascara “favoritos de la tele”
“La tranquilidad que tengo… es mirar desde lejos las omisiones, los sesgos y estas cosas que dejan tantos cabos sueltos”, comenzó Castell, criticando con dureza a los colegas de pantalla que sólo hablan de Caniulef “cuando ya no puede responder”. Luego señaló que Saavedra lo hizo de forma callada, ayudando no sólo al tratamiento, sino también cubriendo gastos del funeral, mientras que otros rostros que lo enaltecen hoy, según él, no lo hicieron cuando aún estaba con vida.
El ataque de Castell no se quedó ahí. Aunque no mencionó nombres directos al principio, su crítica se interpretó como una embestida hacia Daniel Fuenzalida, con quien ha tenido roce luego del fallecimiento de Caniulef y las diferentes versiones sobre el rol de la farándula en la vida del periodista. Castell insinuó que algunos se “cotizaron” en centros de rehabilitación, cobrando grandes sumas por su participación en la industria del espectáculo, y que la sinceridad en estos temas escasea cuando se apagan las cámaras.
Fuenzalida, por su parte, ya había respondido a críticas previas del mismo Castell con una defensa pública de su relación con Caniulef, asegurando que actuó “con la conciencia muy tranquila” y que “se hizo todo por él y él también lo hizo todo para el resto”. Esa réplica puso aún más en evidencia la grieta entre dos formas de entender la solidaridad y la lealtad dentro del medio televisivo, una más mediática y la otra más reservada pero efectiva.















