La tarotista chilena Latife Soto volvió a convertirse en protagonista mediática tras una reciente aparición en el matinal de Chilevisión, donde lanzó una predicción internacional que promete sacudir la agenda política del continente a mediados de año. Lo que para muchos es un juego esotérico, para la “brujita” tiene implicancias geopolíticas de alto calibre, y ahora sus palabras —respaldadas por parte del panel televisivo— se discuten más allá de los límites del espectáculo.
En una entrevista que dejó helado al panel de Contigo en la Mañana, Soto no solo evocó su reciente acierto en relación a la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, sino que proyectó un escenario en el que el expresidente estadounidense Donald Trump pondría su foco sobre el presidente colombiano Gustavo Petro entre junio y julio de 2026, en lo que ella calificó como una “cosa que va a salir” y que los medios repetirán masivamente.
La tarotista explicó que, según sus cartas, este nuevo movimiento de Trump en el panorama latinoamericano sería parte de un “reordenamiento” global en el que figuras como Vladimir Putin y los líderes chinos —además del propio exmandatario estadounidense— tendrían un rol clave en la implementación de nuevas normativas “donde exista desorden”. Soto pinta así un cuadro tan dramático como inverosímil: tensiones internacionales que empujan a asientos de poder hacia agendas de control y reconfiguración territorial.
Latife Soto apuesta fuerte por 2026
Más allá de los supuestos impactos políticos, la vidente se dio el tiempo de tejer predicciones que mezclan farándula y deporte: aseguró que el destacado futbolista Alexis Sánchez podría casarse y regresar a Sudamérica, aunque no específicamente a Chile, y se aventuró sobre la relación de la influencer Faloon Larraguibel y Raimundo “Rai” Cerda con interpretaciones psicológicas cargadas de control y tensión.
La repercusión de estas declaraciones ha generado reacciones encontradas. Para un sector del público, las predicciones de Soto son simples ejercicios de entretenimiento sin peso real; para otros, su historial de “aciertos” —como el que ella misma vinculó con eventos políticos recientes— es motivo suficiente para prestar atención a sus vaticinios.
No obstante, la élite de analistas políticos y diplomáticos liga estas interpretaciones a una sobrecarga mediática que confunde percepción con predicción estratégica, especialmente cuando se proyectan hechos internacionales bajo el prisma de la adivinación.
A medida que se acerca la mitad de 2026, la predicción de Latife Soto ya figura en memes, debates de radio y análisis de redes sociales, transformando lo que podría ser un comentario folclórico en un fenómeno de discusión pública. El esoterismo y la política parecen cruzarse una vez más en el escenario chileno, tan pronto como los vaticinios empiecen —o no— a materializarse.














