En medio de un escenario marcado por la incertidumbre económica y el ruido internacional, la tarotista Latife Soto volvió a instalarse en la conversación pública, pero esta vez con un giro inesperado: una predicción que no apunta al caos, sino a una eventual mejora que podría impactar directamente a miles de familias chilenas.
Lejos de sus advertencias más alarmistas, la guía espiritual habló de un punto de inflexión concreto. Según su lectura, el país comenzaría a estabilizarse hacia septiembre u octubre, en lo que describió como un “mejor horizonte” marcado por señales de recuperación económica y laboral.
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El corazón de su vaticinio está en un eventual acuerdo que —según sus cartas— permitiría contener la crisis y abrir oportunidades. Soto incluso fue más allá: aseguró que el Gobierno avanzaría en convenios ligados a la minería, con una cifra que no pasó desapercibida, proyectando la creación de cerca de 20 mil empleos en ese sector.
Latife Soto cambia el tono y lanza optimista predicción
Pero el mensaje no es completamente luminoso. Mientras anticipa mejores condiciones en trabajo y estabilidad, también advierte que el costo de la vida seguirá presionando, especialmente en lo relacionado con el precio de los combustibles, que —según su visión— no bajarán en el corto plazo.
El fenómeno no es nuevo, pero sí revelador. Porque cada vez que Latife Soto habla, conecta con una audiencia que busca certezas en medio de la incertidumbre. Y ahí está la clave: más allá de la credibilidad de sus predicciones, lo que realmente se instala es una necesidad colectiva de creer que, en algún punto, el escenario puede mejorar.
Porque cuando la esperanza empieza a depender de cartas y no de certezas, el problema ya no es esotérico. Es estructural. Y en ese terreno, cualquier promesa —aunque venga del tarot— encuentra eco.















