La muerte de Andrés Caniulef, el periodista de espectáculos que falleció hace pocos días a los 48 años, no deja de generar nuevos relatos y testimonios que desafían la narrativa mediática tradicional.
En una revelación que mezcla lo emotivo con lo insólito, la tarotista Latife Soto aseguró públicamente que en 2024 ayudó al comunicador tras un supuestamente grave “ataque” de naturaleza espiritual, relacionado con lo que ella define como magia negra —un episodio que, según ella, habría marcado un punto de inflexión en la vida del periodista antes de su fallecimiento.
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Soto, conocida por sus apariciones en programas y transmisiones en vivo conducidos por José Antonio Neme, recordó que Caniulef la buscó en un momento complicado de su carrera.
“Te voy a confesar algo… Yo el año 2024 lo ayudé, lo ayudé harto. Le hice una limpieza porque le habían hecho magia negra”, fue la frase que sorprendió a quienes seguían el relato, rompiendo con el tono habitual de condolencias y anécdotas que se han compartido tras la muerte del periodista.
Latife Soto destapa episodio desconocido
La guía espiritual fue más allá y afirmó que, aunque esa intervención energética habría ayudado a Caniulef a mantener un año relativamente estable en 2024, el 2025 fue su año más complicado, sugiriendo que fuerzas externas —literalmente oscuras en su relato— habrían interferido en su proceso antes del fatal desenlace.
“Es más común de lo que creemos que en televisión te hagan magia negra”, aseguró Soto, en una declaración que mezcla creencias personales con una lectura crítica del ambiente mediático chileno, señalado por ella como un caldo de cultivo para este tipo de “ataques”.
Más allá de lo paranormal, el testimonio de Latife Soto expone otra dimensión del dolor y del mito alrededor de la figura de Caniulef: aquella que no encaja en explicaciones racionales ni en titulares espectaculares.
Sus palabras reflejan una percepción pública que mezcla admiración, misticismo y la búsqueda de sentido frente a una muerte inesperada y trágica que aún no termina de procesarse. Mientras algunos ven en esta historia una metáfora de las presiones de la farándula, otros la interpretan como un eco de la vulnerabilidad humana detrás del personaje público.















