No fue un escándalo, fue algo más incómodo: una verdad dicha sin adornos. Laura Prieto decidió sincerar lo que hasta ahora se manejaba en silencio y confirmó el quiebre total de su amistad con Yamila Reyna. Pero no se quedó ahí. Porque cuando le preguntaron qué pasó, respondió con una frase que, más que explicar, dejó una herida abierta: “la gente se olvida de las personas en los malos momentos”.
La declaración ocurrió en televisión, en medio de una conversación que en teoría apuntaba a otro tema: el regreso de Reyna a los escenarios tras semanas complejas. Sin embargo, el foco cambió abruptamente cuando Prieto fue consultada directamente por su vínculo con la comediante. La respuesta fue corta y sin matices: “antes éramos amigas, ahora no”. Un corte limpio, sin espacio para interpretaciones.
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El contraste es lo que hace ruido. Porque no hace tanto, ambas compartían viajes, cercanía y una relación que en redes sociales se mostraba como genuina. Incluso viajaron juntas a Brasil en 2023, en una postal que hoy parece de otra vida. Lo que vino después, en cambio, no se contó públicamente. Y ahí está el punto: Prieto deja ver el motivo, pero no entrega la historia completa.
Ese silencio parcial es, quizás, lo más revelador. Porque al evitar profundizar, también instala una idea: hubo un quiebre en un momento crítico, cuando —según su mirada— no estuvo el apoyo esperado. Y en la farándula chilena, donde la lealtad suele ser tan volátil como la exposición, esa acusación pesa más que cualquier pelea en pantalla.
Al final, no hubo gritos, ni acusaciones directas, ni versiones cruzadas. Solo una frase que resume todo: cuando las cosas se complican, algunos desaparecen. Y en ese tipo de rupturas, no hay reconciliación televisiva que alcance.















