La ex figura televisiva Lola Melnyck, quien alcanzó gran popularidad en Chile a comienzos de los 2000 como bailarina y animadora, sufrió un infarto recientemente mientras estaba en Brasil, país donde reside desde hace más de una década, dejando en jaque a parte de su entorno y generando un llamado de atención sobre la fragilidad de la salud incluso en quienes parecen “intocables”.
La propia Melnyck difundió un video en redes sociales —compartido por la panelista Claudia Schmitd—, donde confirma la gravedad del episodio y, al mismo tiempo, tranquiliza a sus seguidores: “Ya estoy mucho mejor, ya estoy en casa y bajo control médico”, declaró desde su domicilio, mostrando una mezcla de agotamiento y alivio. Con 43 años y una vida dedicada al movimiento y la actividad física, la bailarina recalcó que incluso quienes llevan un estilo de vida saludable no están exentos de sorpresas médicas.
Lola Melnyck revive el susto más duro de su vida
Este infarto no es el primer susto de salud en su vida reciente. Según reportes previos, Lola había enfrentado un episodio médico similar hace algunas semanas, aunque no llegó a ser catalogado formalmente como infarto en ese momento, lo que sugiere un cuadro de salud más complejo de lo que se había reconocido públicamente. En su mensaje, Melnyck aprovechó para enviar una advertencia directa: “Esto nos puede pasar a cualquiera”, reforzando la idea de que no hay garantías aun en quienes aparentan fortaleza física.
La historia de Melnyck trasciende este susto cardiaco. Nacida en Odesa, Ucrania, la artista consolidó una carrera internacional que la llevó a triunfar en Argentina, Chile y Brasil, trabajando en televisión, carnavales y programas de entretenimiento, y haciéndose un nombre que trascendió fronteras. Sin embargo, lejos de la fama y los reflectores, este nuevo capítulo la confronta con una realidad más íntima: la vida continúa después de un infarto, y con ello, una agenda que ahora incorpora el cuidado y la prevención.
El llamado de Melnyck no debe tomarse como una frase casual de una celebridad recuperándose, sino como una señal de alerta en tiempos donde la salud cardiovascular ha cobrado protagonismo entre personas más jóvenes y activas. Su testimonio —directo, sin esquivar que “fue un infarto”— pone en primer plano cómo los imprevistos pueden sacudir incluso a quienes construyen su vida alrededor del ritmo, la danza y la expresión corporal











