La violenta encerrona que sufrió Macarena Tondreau —con apuntaciones de armas, robo de su vehículo y hasta la trágica muerte de una de sus mascotas— no solo es un episodio más en la escalada criminal que vive Santiago, sino también un espejo brutal para recordar cómo la propia comunicadora se refirió hace años a la delincuencia con palabras que hoy resuenan con una ironía difícil de soslayar.
La noche del domingo 16 de febrero, Tondreau y su hija menor se toparon con uno de los métodos delictivos que más ha marcado la percepción de inseguridad en Chile: la encerrona, en plena Vitacura, cuando un vehículo bloqueó su paso y un grupo de asaltantes armados los obligó a detenerse. Los ladrones huyeron con el auto y —en la confusión— una de las perritas que viajaba con la familia murió tras escapar y ser atropellada.
Macarena Tondreau sufre encerrona
Mientras algunos lamentan el destino del animal, las redes sociales no tardaron en recordar que la figura televisiva no siempre fue una voz tibia frente a la violencia criminal. En 2018, Tondreau reaccionó a un video viral sobre internos extranjeros siendo electrocutados en prisión y opinó sin rodeos: “Apoyo los derechos humanos… pero no el de las bestias”, en referencia a ciertos delincuentes, y añadió que el sistema judicial chileno estaba “aburrido” de no creer en la justicia.
Esa declaración —festinada en Twitter e Instagram esta semana— ha encendido debate: ¿Puede una figura pública que calificó a delincuentes como “bestias” hoy reclamar por la violencia que sufrió? ¿Dónde queda la empatía cuando la retórica se endurece en tiempos de crisis? La encerrona, que terminó con la detención de un hombre de 29 años vinculado al caso en Conchalí, expone además que, pese a las detenciones, la sensación de impunidad y vulnerabilidad persiste.
La tragedia personal de Tondreau —y la viralización de sus antiguos dichos— no es solo un episodio más de violencia urbana: es un espejo incómodo de la discusión pública sobre seguridad ciudadana, y de cómo algunos discursos mediáticos pueden volver para juzgar a quienes los pronunciaron cuando la realidad más cruda golpea su propia vida. En un país donde las encerronas son tema de todos los días, esta historia demuestra que ni la fama ni las palabras inmunizan contra el efecto devastador de la delincuencia.
Macarena Tondreau fue víctima de una encerrona junto a su hija y murió su perrito😪 .
Recordé este video de hace 7 años, en el que se animó a dar esta opinión en el matinal y, justamente por esas declaraciones, perdió su trabajo en el canal.
Al final, Tondreau tenía razón. pic.twitter.com/Ce5DvdQB1h— DANIEL🗽🥤5K🏊🏋️♂️ (@Daniel399492892) February 16, 2026












