La actriz María Elena “Mane” Swett volvió a poner sobre la mesa la historia más dolorosa de su vida: la prolongada batalla legal para recuperar la custodia de su hijo, un proceso que ha transformado por completo su rutina, su carrera y su identidad pública como una de las intérpretes más conocidas de la televisión chilena.
En una reciente entrevista, Swett fue clara y sin eufemismos: su vida actual ya no se parece en nada a la de una actriz con proyectos en pantalla porque su único enfoque es volver a ser madre a tiempo completo.
Tras casi tres años fuera de la actuación, Swett ha reaparecido de forma esporádica gracias a proyectos que han surgido —como un spot para Netflix Chile y una reunión con el elenco de la recordada teleserie Brujas—, pero ella misma relativizó estos regresos.
“La verdad, no me siento retomando la actuación totalmente; tal vez me siento más bien despidiéndome de ella”, expresó con sinceridad, dejando claro que estos trabajos son más un salvavidas emocional que una vuelta real al mundo artístico.
Mane Swett encrucijada personal
El motivo es una lucha judicial que se arrastra desde fines de 2022, cuando su hijo viajó a Estados Unidos con su padre, el escritor estadounidense John Bowe, para pasar las fiestas de fin de año y nunca regresó a Chile, incumpliendo un acuerdo previo.
Desde entonces, Swett ha presentado múltiples recursos legales para recuperar la custodia, incluso enfrentando decisiones adversas en tribunales extranjeros que han prolongado el proceso y elevado tanto el desgaste emocional como el económico, al punto de haber vendido propiedades para costear los litigios.
Este conflicto no ha sido lineal ni menor: en diciembre de 2025, una resolución favorable revirtió un fallo anterior que otorgaba la custodia al padre, lo que fue interpretado como un avance significativo para la actriz.
Sin embargo, tanto expertos como medios han documentado una serie de obstáculos y revéses legales, desde dificultades para reunirse con su hijo en fechas clave hasta interpretaciones judiciales que han dificultado la fluidez del vínculo familiar.
Lo que emerge del relato de Swett es un retrato crudo de cómo un conflicto familiar puede trastocar una carrera entera. Hoy, la maternidad y la batalla por la custodia parecen condicionar cualquier decisión profesional, y ella misma lo sintetiza: “Mi vida hoy no se parece en nada a la de una actriz que hace películas o comerciales”. Al hablar de su hijo, deja ver que cada proyecto fuera de Chile es secundario frente al derecho humano básico de criar y estar con su propio hijo.















