El ex futbolista Mauricio Pinilla, figura icónica del fútbol chileno y ex delantero de la Selección y Universidad de Chile, entregó una de las confesiones más duras de su vida en una entrevista que dejó helada a la audiencia y a los propios animadores del programa Marca Personal de La Metro TV. Pinilla, de 42 años, reveló que fue diagnosticado con cáncer de piel, una noticia que hasta ahora había mantenido en reserva y que abre una nueva página —difícil y pública— en su historia personal.
Lo que comenzó como una molestia menor terminó siendo el detonante de una pesadilla médica: “Me detectaron una prostatitis, terminé en la clínica, me hicieron un montón de exámenes por unas manchas que me aparecieron en la piel y me detectaron cáncer de piel”, relató con voz firme, aunque visiblemente afectada, ante Fernando Solabarrieta y Luka Tudor. Pinilla explicó que el diagnóstico fue en etapa temprana —lo que podría inclinar la balanza a su favor— pero no ocultó que lo vivido en las últimas semanas fue de una dureza pocas veces vista.
Mauricio Pinilla rompe el silencio
La confesión no se limitó a lo médico: el exdelantero también detalló el impacto brutal que este cuadro tuvo en su organismo. Cuenta que estuvo cuatro días internado tras una seguidilla de infecciones —incluyendo múltiples cuadros gripales en pocas semanas— que dejaron su sistema inmune “echado a perder”. “Me agarré cuatro veces influenza en cuatro semanas, una se me sobre infectó y fue como tener doble influenza… tenía 41 de fiebre, entré a la clínica delirando”, relató en tono crudo y sin filtros.
Lo que hace esta historia particularmente compleja no es solo el diagnóstico de cáncer —que por sí mismo impacta en cualquier persona— sino la radiografía que entrega Pinilla de su propia vulnerabilidad: salud mental resquebrajada, ansiedad, tratamiento psicológico y ansiolíticos, además de la recuperación física, forman parte de su narrativa de cara a la opinión pública. “Hoy día me siento espectacular… pero igual me dan crisis de angustia que tengo que tratar”, dijo, en una de las declaraciones más sinceras que se le recuerdan.
Esta revelación se suma a un perfil de figura pública que siempre ha mostrado una mezcla de fortaleza y controversia: polémicas dentro y fuera de la cancha, altibajos personales, y ahora una lucha franca contra el cáncer que podría redefinir su legado. Más allá del fútbol, la historia de Pinilla apunta a un fenómeno social más amplio: la fragilidad del cuerpo incluso en quienes parecían invencibles, y la necesidad de hablar sin tabúes de enfermedades, tratamientos y la manera en que los hombres enfrentan sus peores horas.















