La polémica en torno a Fernando Cerimedo dejó de ser un asunto exclusivamente internacional y comenzó a golpear directamente al escenario político chileno. El consultor argentino, conocido por su participación en campañas digitales de la derecha latinoamericana, se encuentra detenido en Bolivia en una investigación por un presunto intento de femicidio contra su expareja. Tras su arresto, además, las autoridades bolivianas informaron del hallazgo de equipamiento descrito como una “mini granja de bots”, aunque su defensa ha cuestionado las acusaciones.
En Chile, sin embargo, la preocupación apunta hacia otro lado: los vínculos que Cerimedo tuvo con personas que posteriormente llegaron a cargos relevantes en el entorno del Presidente José Antonio Kast. Investigaciones periodísticas han establecido que el argentino trabajó durante la campaña del Rechazo de 2020 con integrantes de Casa Común, entre ellos Felipe Costabal, actual jefe de la Secretaría de Comunicaciones (Secom), además de Alejandro Irarrázaval e Ignacio Dülger, quienes tuvieron posteriormente funciones en el Segundo Piso de La Moneda.
El tema llegó incluso al Congreso. El diputado Gonzalo Winter ofició a la Secretaría General de Gobierno para conocer si la Secom coordinó, financió o entregó material a cuentas anónimas que amplifican contenidos oficiales. El parlamentario puso especial atención sobre cuentas como Neuroc, Dres Trumpi y Patito Verde, luego de que algunas de ellas utilizaran públicamente el concepto de “minuta” para referirse a material que supuestamente recibían. Winter no afirmó que exista una operación conjunta, pero sí exigió que La Moneda entregue antecedentes para despejar las dudas.
Neme perdió la paciencia en vivo
Fue precisamente este escenario el que llevó a José Antonio Neme a intervenir durante Mucho Gusto. El periodista cuestionó que el caso no esté siendo abordado con la profundidad que, a su juicio, merece y exigió que los medios investiguen si existió algún tipo de conexión entre las operaciones digitales atribuidas a Cerimedo y campañas políticas en Chile.
“Es necesario que se hable de este tema en la señal abierta de una vez por todas”, lanzó Neme durante el programa, planteando que el debate no puede reducirse a una disputa política más.
El periodista fue todavía más lejos al sostener que, si se confirma que existió una estrategia coordinada de desinformación y que esta tuvo algún tipo de relación con actores políticos chilenos, la ciudadanía tiene derecho a conocer quiénes participaron, cómo se financió y qué papel pudieron haber desempeñado los medios de comunicación.
Neme también cuestionó que el nombre de Cerimedo aparezca asociado a personas que hoy tienen responsabilidades dentro del Gobierno. “Todos hacen como que esto no está pasando”, reclamó, apuntando a la necesidad de aclarar si hubo o no vínculos entre el consultor argentino y quienes actualmente ocupan posiciones en La Moneda.
La sombra de las granjas de bots
El caso es especialmente delicado porque las llamadas granjas de bots pueden utilizarse para amplificar artificialmente determinados contenidos y alterar la percepción sobre qué temas están ganando relevancia en redes sociales. La académica de la Universidad Católica Ingrid Bachmann explicó recientemente que estas operaciones pueden resultar difíciles de rastrear precisamente porque funcionan de manera poco visible y distribuida.
Pero aquí hay un elemento que obliga a poner freno a las conclusiones apresuradas. Si bien las autoridades bolivianas informaron sobre el hallazgo de una “mini granja de bots” vinculada a los allanamientos relacionados con Cerimedo, circuló material audiovisual que fue presentado erróneamente como imágenes de ese operativo. Chequeado y Mala Espina determinaron que algunos de esos registros correspondían a instalaciones de Vietnam y otros contenidos ajenos al procedimiento.
Por eso, una cosa es investigar los vínculos documentados de Cerimedo y otra muy distinta es afirmar, sin pruebas, que cualquier cuenta anónima o campaña digital cuestionada forma parte de su estructura. La diferencia entre una investigación periodística seria y una nueva cadena de desinformación está precisamente en esa frontera.
El Gobierno queda obligado a responder
La presión política ya está instalada. El diputado Arturo Santana presentó una denuncia ante Fiscalía para investigar el eventual rol de Cerimedo en Chile y sus conexiones políticas. Según los antecedentes recogidos por BioBioChile, la presentación apunta, entre otros elementos, a la participación de Numen —empresa vinculada al consultor— en la difusión de una encuesta durante el proceso constitucional de 2020.
El problema para La Moneda es que las preguntas ya no provienen únicamente de sus adversarios políticos. También surgen desde el debate público sobre la transparencia de las campañas digitales y el uso de redes sociales para influir en la opinión pública.
Neme, de hecho, intentó separar el asunto de una pelea partidista y enfatizó que no se trata, según sus palabras, de una cuestión personal contra el Presidente. El punto, planteó, es determinar si hubo una maquinaria de desinformación operando en Chile y, de existir, establecer quiénes estuvieron detrás.
La discusión recién comienza y todavía no existe evidencia pública que permita afirmar que el Gobierno de José Antonio Kast haya coordinado una operación de bots con Cerimedo. Lo que sí existe son vínculos laborales y políticos documentados que justifican preguntas, investigaciones parlamentarias y explicaciones formales.
Y ahí está el verdadero problema: cuando las redes sociales se convierten en una herramienta capaz de instalar narrativas políticas sin que el público sepa quién las financia o coordina, el asunto deja de ser una simple pelea de Twitter y pasa a tocar directamente la calidad de la democracia.





