Casi siete años después de aquel impactante disparo que cambió su vida en el Estallido Social de 2019, la actriz María Paz Grandjean vivió este lunes un momento histórico: la Corte Suprema rechazó el recurso de nulidad de la defensa y ratificó la condena contra el carabinero que le disparó en el rostro, lo que ha sido celebrado por la víctima como un paso firme hacia la justicia que durante años debió forzar con su propia lucha.
Desde el Palacio de Tribunales, Grandjean habló ante medios y seguidores tras conocer la decisión más alta del Poder Judicial. “Ya van a ser siete años que llevo en esto y es un momento importante”, dijo con voz firme, enfatizando que la ratificación de la sentencia representa no sólo un cierre parcial de su historia personal, sino también una señal de que los casos de violencia estatal pueden, finalmente, entrar en la senda de la verdad y la justicia.
María Paz Grandjean celebra fallo
La causa, que comenzó con la acusación de apremios ilegítimos contra el capitán (luego mayor) de Carabineros Tomás Rodríguez Soriano, se remonta a la tarde del 18 de octubre de 2019, cuando Grandjean —que esa noche salía del Teatro GAM tras trabajar en una función— fue alcanzada en la cara por un disparo de munición antidisturbios en medio de las protestas que habían brotado por todo el país. El impacto le dejó trauma maxilofacial y una herida significativa en su región mandibular, lesiones que marcaron su vida física y emocional desde entonces.
Lo que hace relevante esta ratificación es el contexto judicial en que se da: justo semanas después de una polémica absolución en el caso de Gustavo Gatica, donde un carabinero fue exonerado pese a provocar ceguera, el fallo en favor de Grandjean aparece como un contrapeso en la percepción pública de la justicia.
La Corte Suprema desestimó los argumentos de la defensa, que pretendía reclasificar los hechos como un accidente no doloso, y sostuvo que el recurso no logró demostrar violaciones legales claras o una valoración errónea de la prueba.
Para Grandjean, sin embargo, este fallo va más allá de lo técnico: supone un reconocimiento explícito de que la violencia estatal ejercida aquella tarde fue ilegítima. “Se ratifica la condena a este sujeto que se atrevió a atacarnos y esto para mí significa mucho”, dijo, aludiendo también al peso simbólico de un proceso que ha implicado años de lucha legal frente a la negación inicial de responsabilidades por parte de la institución policial.











