El escándalo que rodea al humorista Dino Gordillo no solo ha dividido a la opinión pública por las acusaciones de haber besado a una menor en pleno show, sino que también prendió chispas entre figuras del espectáculo. El cantante Pablo Herrera salió al paso con una defensa frontal que no solo respalda al comediante, sino que además sugiere una teoría que calienta aún más la controversia.
En una intervención al aire en el programa Noche de Suerte de TV+, Herrera no solo desestimó las críticas contra Gordillo sino que fue más allá: aseguró que quienes acusan al humorista están buscando dañarlo y que detrás de la violencia mediática hay, incluso, una “intención política”. En sus palabras, “hay que ser muy saco de hue… para pensar algo así”, en referencia a la versión de que Gordillo besó con mala intención a la adolescente durante la Fiesta de la Naranja 2026.
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La postura de Herrera, lejos de ser una defensa tibia, planteó que el caso se inscribe en una “cacería” contra artistas populares. Para el músico, el episodio no es un análisis objetivo de un hecho —aún en investigación— sino parte de un clima donde, según él, se estigmatiza a figuras que puedan estar asociadas a cierta sensibilidad política: “Claramente el país sigue dividido… la gente de izquierda se está tirando a excluir todo artista que huela a derecha”, sentenció.
El comentario —polémico en tono y contenido— llega justo cuando la denuncia contra Gordillo ha escalado institucionalmente: la Municipalidad de Villa Alegre presentó antecedentes ante Carabineros, el caso se derivó al Ministerio Público y varios festivales cancelaron las actuaciones programadas del comediante mientras se esclarece el episodio.
Críticos de Herrera han señalado que su intervención no contribuye a un análisis objetivo del caso y que mezclar política con una posible vulneración hacia una menor de edad banaliza el debate. No obstante, para sus seguidores la defensa intensa responde a la necesidad de confrontar lo que perciben como linchamiento mediático. Sea como fuere, la defensa pública de Herrera por Gordillo añade una nueva capa a la polémica y demuestra que, más allá de los hechos —todavía bajo investigación—, la farándula chilena sigue siendo un terreno abierto a interpretaciones tan explosivas como el caso mismo.















