Las últimas horas no han sido fáciles para Pancha Merino. La actriz, acostumbrada a estar en el centro de la escena por su carrera en pantalla, hoy enfrenta una ola de críticas tras la filtración de fotografías que muestran el interior de una propiedad que arrendaba junto a Claudio Marocchino en un estado —según vecinos y redes— “deplorable”.
Las imágenes, difundidas primero en cuentas de farándula y luego replicadas por usuarios en Twitter e Instagram, exhiben espacios desordenados, muebles deteriorados y suciedad acumulada que, para muchos, no corresponden al perfil de artistas de la talla de Merino y Marocchino. Más allá del morbo visual, el caso abrió un debate más profundo sobre la responsabilidad en los contratos de arriendo y el respeto hacia los propietarios y vecinos.
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Fuentes cercanas a la ex figura de televisión señalan que la pareja habría enfrentado problemas económicos y de coordinación doméstica que derivaron en la falta de mantención del inmueble. Sin embargo, críticos en redes no se quedaron en excusas: cuestionaron la actitud de la actriz, argumentando que “si se vive del espectáculo, se debe mantener una conducta y cuidado básico en la vida cotidiana”. El tono, implacable y sin filtros, confirma que la farándula chilena ya no perdona ni fuera de cámara.
Vecinos del sector, consultados anónimamente, describieron la situación como un “desorden crónico”, con olores persistentes y basura fuera de lugar, lo que habría generado tensiones en la comunidad y repetidas quejas ante la administración del condominio. Aunque no hay confirmación oficial de sanciones, la presión social ya instaló la narrativa: una estrella mediática fuera de escena, pero en problemas con la realidad vecinal.
Pancha Merino y Claudio Marocchino aún no han entregado un comunicado formal sobre la situación. Pero mientras la polémica crece —más allá de las fotos y el chisme— se instala una reflexión incómoda: en un país donde la exposición pública puede elevar o derribar reputaciones en cuestión de horas, ¿cuánto deberíamos exigir a quienes se transforman en figuras públicas? El caso de la casa en mal estado, más que una anécdota doméstica, puede ser el espejo de una farándula que choca con la vida real.
















