La pista de “Fiebre de Baile” no solo ha servido para coreografías forzadas y evaluaciones implacables. También se ha transformado en terreno fértil para romances que, aunque intenten maquillarse de “buena onda televisiva”, terminan filtrándose igual. Esta vez, el foco está puesto en Pía Weidmann, la bailarina profesional que logró algo más que pulir los pasos de Claudio Valdivia: capturó su atención —y las miradas del espectáculo nacional.
Weidmann no era, hasta hace poco, un rostro masivo fuera del circuito de la danza. Sin embargo, su irrupción en el estelar de Chilevisión —formato que mezcla competencia, reality y farándula— la catapultó de inmediato al radar mediático. El programa, que enfrenta a famosos junto a bailarines profesionales en duelos evaluados por jurado y público, suele convertir a sus participantes en material de conversación obligada. Y Pía entendió rápido ese código.
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La bailarina que sedujo a Claudio Valdivia
El vínculo con Valdivia no nació de un comunicado ni de una exclusiva pagada, sino del clásico termómetro farandulero: redes sociales, registros cómplices y apariciones cada vez menos disimuladas. La historia escaló cuando el propio exfutbolista reconoció públicamente que ambos estaban “en proceso de conocerse”, validando lo que ya era un secreto a voces en la interna del programa.
Pero el interés no se explica solo por el romance. Cercanos a la producción comentan que Weidmann destacó desde los ensayos por su carácter fuerte, disciplina técnica y una presencia escénica que no pasa inadvertida. En un espacio donde los famosos suelen llevarse el protagonismo, ella logró equilibrar el foco, instalándose como figura propia y no como simple acompañante de turno.
Así, mientras “Fiebre de Baile” vuelve a demostrar que mezcla espectáculo con historias personales, Pía Weidmann capitaliza pantalla, titulares y seguidores. Porque en la TV chilena, está claro: a veces un buen giro emocional rinde más que la coreografía perfecta.











