La primera alfombra roja del Festival de Viña del Mar 2026 no solo estuvo marcada por música y glamour, sino por una historia familiar con fuerte carga mediática. Raquel Argandoña, ícono de la farándula chilena, decidió poner fin a los murmullos sobre el polémico vestido que Kel Calderón lució en la Gala, entregando detalles personales que van más allá del simple comentario estético.
Lejos del tono diplomático que suelen usar las figuras públicas al hablar de este tipo de polémicas, Argandoña fue explícita: le gustó el look de su hija y reveló que incluso la acompañó en el proceso de elección. Según contó en el programa Only Viña, Calderón le mostró tres modelos antes de decidir el vestido amarillo con pierna al descubierto —que fue objeto de fuertes críticas en redes y paneles de farándula— y ella igualmente apoyó la elección por su diseño y color.
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Raquel Argandoña rompe el molde
La animadora destacó que lo que más le llamó la atención no fue solo la prenda en sí, sino la personalidad con que su hija se la tomó: “A mí me pasa algo con Kel que siempre innova algo… es como la Vesta, es visionaria, siempre impone algo”, dijo, haciendo un paralelismo con otras figuras que también se atreven a desafiar el closet tradicional en eventos de alta exposición.
Esa sinceridad de Argandoña —que no solo defendió el estilismo de Calderón, sino que lo justificó desde una visión estética propia y familiar— ha generado reacciones encontradas. Mientras algunos usuarios aplauden la postura de apoyo maternal y valoran la audacia del vestido de Tom Ford, otros siguen cuestionando la estética y el impacto del look, interpretándolo como innecesariamente osado para la ocasión.
Más allá de gustos y opiniones polarizadas, lo de Argandoña abre una conversación crucial sobre moda, identidad y expectativas mediáticas en eventos de alto perfil: ¿debe primar la tradición estilística en una gala, o es saludable que figuras públicas se arriesguen y redefinan códigos propios? En Viña 2026, esa pregunta ya no se responde solo con vestidos… sino también con discursos abiertos, sinceros y, sobre todo, personales.















