El siempre polémico chico reality Luis Mateucci volvió a encender la farándula local luego de confirmar —sin anestesia y fiel a su estilo frontal— detalles desconocidos de su relación con Nicole “Luli” Moreno. Lo que partió como un rumor de pasillo terminó tomando forma cuando el argentino reconoció que la modelo incluso viajó a su país natal y compartió con su círculo más cercano. Sí, conoció a la familia… y la cosa, según él mismo admitió, fue “intensa”.
Lejos de los romances tibios que abundan en la televisión, lo de Mateucci y Moreno habría escalado rápido. El exchico reality relató que durante la visita a Argentina la conexión fue total, describiendo el encuentro como una experiencia profunda, cargada de emociones y cercanía. Un paso que, en códigos faranduleros, no es menor: presentar a alguien a la familia suele marcar una frontera entre el coqueteo mediático y un vínculo con aspiraciones más serias.
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Romance al rojo vivo
Pero fiel al ADN inestable del espectáculo, el propio Mateucci bajó las revoluciones al relato. Si bien confirmó la cercanía y el viaje, evitó ponerle etiquetas definitivas al vínculo. Una ambigüedad calculada que, más que aclarar, alimenta la intriga: ¿romance consolidado o historia intensa pero pasajera? En la industria del escándalo, esa línea suele ser deliberadamente difusa.
En paralelo, el nombre de “Luli” vuelve a instalarse con fuerza en la agenda rosa, demostrando que su figura sigue generando interés cada vez que asoma un nuevo capítulo sentimental. Y Mateucci, experto en capitalizar exposición, no hace más que avivar la hoguera mediática con declaraciones que mezclan confesión y misterio.
Así, entre viajes, familias y definiciones a medias, la dupla vuelve a tomarse titulares. Porque si algo ha demostrado la farándula chilena es que las historias “intensas” —sobre todo cuando nadie las confirma del todo— son las que más ruido hacen… y las que más tiempo sobreviven en pantalla.















