La polémica entre el cantante urbano Pailita y la cadena de construcción Sodimac por un ofrecimiento de viviendas para los damnificados de los incendios en el Biobío y Ñuble escaló este martes a un episodio de aclaraciones públicas y tensiones entre figura mediática y gigante del retail. El artista había expuesto —con crudeza y sin filtros— que un gerente de la empresa lo contactó para ofrecerle 30 casas a “precio de venta” y al doble de lo que él gestionaba con pequeñas constructoras humildes, generando un debate sobre el rol de las grandes marcas en contextos de emergencia.
El conflicto comenzó cuando Pailita recurrió a Instagram para denunciar la situación, expresando su descontento porque —dijo— “pensaba que se pondrían con alguna donación” y acusó indirectamente a Sodimac de intentar lucrar con una campaña que busca reconstruir viviendas para familias sin techo tras los incendios. En su relato, planteó que prefería apostar por constructoras pequeñas que ponen “el corazón” antes que tratar con empresas “forradas de dinero”.
Ante la ola de comentarios y la viralización de la denuncia, Sodimac emitió una declaración oficial en la que asegura lamentar el “malentendido” y aclaró que el contacto con Pailita no fue una iniciativa corporativa planificada, sino la acción de un ejecutivo de ventas que actuó por iniciativa personal, enviando un catálogo de viviendas industriales disponibles para compra. En otras palabras, la empresa negó que se tratara de una oferta solidaria o una intención de lucrar con la emergencia.
Sodimac responde a Pailita
La respuesta de Sodimac también destacó que, desde el inicio de la crisis, han estado apoyando a los afectados a través de la fundación Movidos x Chile, canalizando donaciones de artículos esenciales como agua, herramientas, kits de remoción de escombros y elementos de protección personal. Además, aseguraron que su prioridad ha sido también brindar apoyo material y acompañamiento a sus trabajadores y familias impactados por los incendios.
Este cruce pone en evidencia una tensión mayor sobre cómo interactúan las corporaciones con las campañas sociales lideradas por figuras públicas, especialmente cuando se trata de acciones de reconstrucción y apoyo a comunidades afectadas por desastres naturales. Mientras Pailita ha reunido más de 100 viviendas con el respaldo de otros artistas y figuras —como Marcelo Salas, Iván Zamorano, Kel Calderón y Emilia Dides— su crítica evidencia una sensibilidad hacia lo que se percibe como lucro o falta de compromiso real por parte de grandes marcas en contrastes con iniciativas comunitarias locales.
La polémica también ha abierto un debate más amplio en redes sociales sobre el papel de las empresas privadas en emergencias, cuestionando si solo basta con donaciones simbólicas o si deben alinearse con campañas sociales de base que buscan reconstrucción real sin intereses comerciales implícitos.















