En medio del tradicional circo mediático que rodea a la Gala del Festival de Viña del Mar 2026, un rostro televisivo chileno que venía siendo tema de chismes tras su ruptura sentimental sorprendió a propios y extraños: habría decidido formalizar un nuevo romance y planea presentarse con su pareja por primera vez en la alfombra roja esta noche en el Sporting Club de Viña.
Se trata de Álvaro Ballero, conocido por su paso por espacios de entretención y cuya separación con Ludmila Ksenofontova en 2025 —muy comentada en farándula— lo dejó como figura en medio de especulaciones sobre su vida personal. Según lo revelado en el programa Zona de Estrellas, Ballero llegará acompañado de María José Reyes, una mujer ajena al mundo de la pantalla chica, tras semanas de una relación que, aseguran desde cercanos, está “más sólida que nunca”.
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Rostro de la TV chilena confirmaría nuevo romance
El detalle que llama la atención en este contexto es la transformación de Ballero: quien evitaba eventos de gala mientras estaba con su ex, ahora está listo para desfilar junto a Reyes ante las cámaras. En el espacio farandulero se describió a la nueva pareja como muy cercana y enamorada, destacando que Reyes trabaja como recepcionista en un exclusivo gimnasio de Vitacura y —según quien habló en el programa— “es una niña super dulce y enamorada de Álvaro”.
El anuncio —antes incluso de que comience la esperada gala— ya desató reacciones encontradas en redes sociales y paneles de farándula: hay quienes celebran la consolidación de un vínculo lejos del foco mediático y quienes critican que este tipo de revelaciones parezcan más una estrategia para ganar pantalla que un hecho genuino. Lo cierto es que en un evento donde los romances y rupturas siempre han sido parte del show —desde parejas icónicas hasta reencuentros post separación— la noticia de Ballero agrega otro elemento más al relato de una gala que este año, por otros motivos y controversias paralelas, ya generaba alto interés.
Más allá de estilos, miradas personales o críticas, lo que queda en evidencia es que el Festival de Viña sigue siendo mucho más que música: es el escenario donde las historias humanas —con todas sus complejidades— se entrecruzan con la vitrina pública, ante cientos de cámaras y miles de opiniones. Esta vez, con un romance que pasó de rumores a realidad confirmada justo antes de la gran noche.















