Lo que comenzó como un experimento viral ahora se transforma en un proyecto deliberado y con sabor competitivo dentro del cada vez más saturado mundo del contenido para adultos en Chile. El ex youtuber Vardoc y la controvertida Anita Alvarado anunciaron, en pleno evento de la nueva plataforma Vodscene, que están “coordinando una parte dos” de su colaboración triple equis que el año pasado prendió motores en redes y plataformas especializadas.
La primera entrega —grabada con producción profesional en un estudio y no desde la clásica improvisación hogareña— no solo los convirtió en el centro de atención de miles de suscriptores, sino que también generó cifras millonarias en ganancias y crecimiento de seguidores para ambos. Vardoc, que abandonó los videojuegos por este negocio, reconoció que este salto fue clave para establecer una base sólida de audiencia y que las ganancias de aquella colaboración rondaron los 15 millones de pesos gracias al incremento explosivo de suscriptores.
Vardoc y Anita Alvarado preparan “parte dos”
Pero detrás de las cámaras y del brillo superficial de estas cifras, el anuncio de una segunda parte revela algo más profundo: una estrategia calculada para capitalizar un nicho que está explotando en Chile, y que mezcla espectáculo, escándalo y economía de lo explícito. Para Alvarado, figura ya establecida y polémica en redes, este giro no es sorpresa: su paso por plataformas como Arsmate la ha posicionado como un referente de la industria adulta donde lo “más osado” es moneda corriente.
Lo que hace distinto este nuevo anuncio es la intención de ir más allá de lo ya visto: Vardoc explicó que la producción de la parte dos será más extensa y, por lo que se filtra desde los pasillos del “Netflix nopor” chileno, con un enfoque artístico y escénico todavía más atrevido. Esto, aseguran desde el entorno del proyecto, podría reconfigurar las expectativas del público y hasta influir en cómo se consume contenido adulto en plataformas emergentes locales.
Críticos dentro y fuera de la industria señalan que este fenómeno no solo plantea interrogantes éticos sobre la exposición y la mercantilización del erotismo, sino que también pone en evidencia cómo figuras públicas utilizan estos espacios para mantenerse relevantes en un entorno mediático hipercompetitivo. El proyecto de Vardoc y Alvarado no sería, entonces, solo entretenimiento para adultos sino una jugada estratégica que redefine la construcción de marca personal en la cultura digital chilena.
Mientras tanto, la audiencia espera ansiosa la confirmación de fechas y detalles oficiales de esta segunda entrega que, según ellos mismos anunciaron, promete ir “más lejos” que la primera. Y en un país donde el espectáculo siempre ha superado a la censura, esta dupla —entre polémica y negocio— está lista para volver a encender la conversación.















