El velorio de Andrés Caniulef, emblemático periodista de espectáculos fallecido este fin de semana, se transformó en el escenario de una escena tan inesperada como reveladora: la llegada de Sergio Rojas, con quien tuvo enfrentamientos y polémicas públicas durante años, generó un silencio que pocos se atrevían a describir.
Lejos de la pose dramática y la tele ficción que circuló en redes sociales, el arribo de Rojas no fue motivo de insultos ni rechazos. Según relatos directos del propio comunicador y testimonios recogidos en la ceremonia, Rojas entró con miedo y ansiedad, inseguro de si la familia de Caniulef lo consideraría un enemigo o un oportunista.
“Pasé por fuera y vi prensa. Pensé si entrar o no… pedí que me abrieran la puerta para pasar sin dar declaraciones”, confesó el animador públicamente.
Velorio de Caniulef
La escena que muchos esperaban —de tensión, miradas frías y reproches suspendidos en el aire— nunca ocurrió. Al contrario: María Urrea, madre del fallecido, lo recibió con un abrazo que Rojas describió como “más doloroso que mil dagas en el corazón”. Ese gesto íntimo, lejos de cámaras, activó rumores de reconciliación genuina entre la familia y el visitante.
Detrás del gesto familiar también se vislumbra una crítica implícita a la farándula: no se trata solo de quién ganó o perdió en la televisión, sino de cómo la comunidad lamente a uno de los suyos.
Rojas, al criticar a quienes llegaron al velorio “como si fuera alfombra roja”, reveló un malestar profundo con la superficialidad del medio. Algunos llegaron por realidad; otros, por espectáculo. Las memorias del periodista fallecido parecen más vivas que nunca, cuestionando y desenmascarando.
Lo que se vivió este fin de semana en la Capilla San Cirilo de San Bernardo no fue solo un adiós protocolar. Fue, también, un espejo: mostró que en la muerte se disuelven rencores mediáticos, y que el duelo, incluso para figuras que abrazaron el conflicto público, puede obligar a mirar más allá de la polémica. El abrazo entre una madre y un antiguo rival lo confirmó.














