En medio de un escándalo internacional que tiene al icónico cantante Julio Iglesias bajo investigación por presuntas agresiones sexuales y conductas no consentidas, un antiguo testimonio de la comunicadora Viviana Nunes ha vuelto a encender la polémica en Chile.
La animadora y exmodelo, conocida por su carrera en televisión y su paso por “Miss Chile”, recordó en redes y podcasts un episodio ocurrido años atrás en que —según su relato— Iglesias la besó en la boca sin su consentimiento.
El episodio, relatado en el podcast M de Mujer en septiembre de 2025, surgió cuando Nunes era candidata al certamen de belleza y coincidió con el artista español en un evento en Olmué.
A diferencia de sus compañeras, ella no buscó la foto ni la cercanía con Iglesias, actitud que, según ella, desencadenó una reacción inesperada del cantante: “Me agarra y me da un beso en la boca y sostenido. Sí, sí, un beso a la fuerza”, dijo Nunes, que empujó al intérprete y lo calificó de “patudo”.
Viviana Nunes reabre heridas
Este relato, que hace décadas podría haber sido borrado del debate público, resurge en un contexto totalmente distinto: Iglesias enfrenta denuncias de extrabajadoras que lo acusan de tocamientos, violencia sexual y comportamientos no consentidos ocurridos en 2021 en residencias privadas.
La investigación, publicada por medios internacionales tras más de tres años de trabajo, ha puesto al exastro en una situación judicial delicada, con la Fiscalía española tomando declaraciones formales.
Para Nunes, su experiencia no fue algo anecdótico o anecdótico de alfombra roja: fue una muestra temprana de cómo figuras de poder se sienten con derecho a traspasar límites sin reparar en la incomodidad o la negativa de la otra persona.
“Mirado a día de hoy puede ser como un acoso. Qué increíble cómo uno normalizaba todas esas situaciones”, reflexionó la comunicadora, evidenciando no solo el impacto del incidente, sino también cómo la cultura del espectáculo solapaba y justificaba comportamientos problemáticos.
El resurgimiento de este testimonio en Chile no solo aviva la conversación sobre el legado de Iglesias y su trato con mujeres, sino que obliga a revisar cómo las fronteras entre admiración, poder y consentimiento muchas veces se distorsionan en la industria del entretenimiento.
El caso, que combina revelaciones transnacionales con un relato nacional, pone en el centro del debate no solo a una figura legendaria de la música, sino también a toda una cultura que por décadas minimizó las experiencias de quienes se sentían vulneradas













