La farándula suele vivir de polémicas superficiales, pero esta vez el golpe fue real. Willy Sabor dejó el estudio, pisó la tragedia y terminó desbordado. El comediante y panelista viajó hasta Lirquén, una de las zonas golpeadas por los incendios forestales del sur, y lo que encontró lo quebró en pantalla abierta.
El rostro de Canal 13 llegó con una misión concreta: entregar una vivienda a una adulta mayor de 79 años que lo perdió todo. Un gesto solidario que, en teoría, sería motivo de celebración televisiva. Pero el libreto emocional cambió cuando vio en terreno la magnitud del desastre: familias completas viviendo entre cenizas, campamentos improvisados y una sensación de abandono que lo descolocó por completo.
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Willy Sabor se quiebra en zona cero de incendios
En pleno despacho en vivo, la voz se le fue. Intentó seguir, pero terminó llorando frente a las cámaras. Su mensaje fue directo, sin maquillaje televisivo: pidió que el país no olvidara a los damnificados y advirtió que la reconstrucción está lejos de resolverse. La cifra que expuso golpea: miles de viviendas arrasadas y comunidades enteras intentando levantarse desde cero.
El momento más crudo llegó cuando describió lo que estaba viendo: niños afectados, familias desplazadas y redes de ayuda que —según relató— siguen operando contra el tiempo. Más que un despacho, fue un desahogo. Más que espectáculo, un remezón de realidad que incomodó incluso a sus compañeros en estudio.
Ya más sereno, Willy Sabor prometió volver y mantenerse vinculado a la ayuda en la zona. Pero su intervención dejó una pregunta incómoda flotando en el aire: ¿por qué tiene que ser la TV —y no el Estado— la que recuerde que hay chilenos que lo perdieron todo? Porque mientras las cámaras se apagan, la tragedia en Lirquén sigue encendida.















