La tragedia en Renca no solo dejó fuego, humo y devastación física tras la explosión de un camión cisterna, sino que también desnudó fallas comunicacionales en los primeros balances oficiales. En medio del luto por las víctimas, el Ministerio de Salud (Minsal) cometió un desliz en el recuento de fallecidos que obligó a una rectificación pública —y no menor— por parte de Carabineros de Chile y la propia cartera sanitaria.
Inicialmente, el ministro (s) de Salud, Bernardo Martorell, había informado de cinco personas fallecidas como consecuencia de la explosión ocurrida en el sector de General Velásquez. Sin embargo, horas después las autoridades policiales y de investigación descartaron ese número, confirmando que los decesos se mantienen en cuatro.
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Error del Minsal en reporte de fallecidos
La explicación oficial del Minsal no tardó en llegar: se trató de un error humano en medio de un flujo de información “muy dinámico” durante las primeras horas de la emergencia, donde se integran datos de múltiples organismos y respuestas de la red asistencial. Así lo reconoció el subsecretario Martorell, quien explicó que la cifra errónea surgió de un reporte preliminar que no coincidía con los registros de Carabineros y el Ministerio Público, responsables de la identificación en el sitio del suceso.
Más allá del traspié comunicacional, el episodio pone en evidencia un desafío estructural en la coordinación interinstitucional en situaciones de emergencia de gran envergadura. La necesidad de un equilibrio entre rapidez y precisión en los balances oficiales es más que una cuestión semántica cuando familias y comunidades esperan respuestas claras y contundentes sobre hechos que ya de por sí son traumáticos.
Mientras tanto, la explosión —que también dejó a 17 personas hospitalizadas, varias de ellas en riesgo vital por quemaduras graves— sigue siendo investigada en paralelo por las autoridades competentes, que buscan esclarecer causas y responsabilidades. La corrección de cifras, en este contexto, no solo genera polémica: obliga a repensar cómo se comunica una emergencia nacional en tiempo real, en un país donde la información oficial pesa tanto como la tragedia misma.















