La polémica no duró ni lo que tarda un post en viralizarse. Bastó que el Gobierno instalara la idea de un supuesto “Estado en quiebra” para que las críticas estallaran —y para que luego, en un silencioso retroceso, las publicaciones desaparecieran de redes sociales. Pero el daño ya estaba hecho. Y uno de los primeros en salir con los tapones de punta fue el exministro de Hacienda, Ignacio Briones, quien no dejó pasar lo que consideró un error grave, tanto político como técnico.
El economista, ligado al segundo gobierno de Sebastián Piñera, reaccionó con dureza ante el mensaje instalado desde La Moneda. Sin rodeos, calificó la afirmación como una muestra de desconocimiento económico, lanzando una frase que encendió el debate: “la ignorancia es atrevida”. Su crítica no fue menor: apuntó directamente a la base del argumento oficialista, cuestionando que se utilicen conceptos de alto impacto sin respaldo real.
También te puede interesar
Exministro Ignacio Briones fulmina al Gobierno
El episodio dejó al descubierto algo más profundo que un simple error comunicacional. Según diversos análisis, no existe evidencia técnica que respalde la tesis de un Estado “quebrado”. De hecho, expertos advierten que una afirmación de ese calibre implicaría un escenario de default soberano, algo completamente alejado de la realidad económica chilena. La propia narrativa del Ejecutivo terminó desmoronándose, al punto que las publicaciones fueron eliminadas tras la ola de cuestionamientos.
Pero más allá del bochorno digital, el episodio abre una interrogante incómoda: ¿fue un error o una estrategia? La instalación de un diagnóstico extremo —aunque luego desmentido— coincide con decisiones impopulares como el alza en los combustibles, lo que deja entrever un intento de justificar medidas económicas bajo un relato alarmista. En ese contexto, la crítica de Briones no solo apunta a la forma, sino al fondo: el uso político de la economía como herramienta de comunicación.
Así, lo que comenzó como una publicación más en redes terminó transformándose en un flanco abierto para el Gobierno. Y mientras en Palacio optaron por borrar, desde la vereda opuesta no olvidan. Porque en política, como en economía, los errores —aunque se eliminen— siempre dejan huella.















