El horror no solo se midió en fuego y escombros. También en palabras. En frases que quedaron suspendidas en el aire segundos antes de la tragedia. La violenta explosión del camión con gas que remeció a Renca sumó un nuevo capítulo de crudeza luego de que un testigo revelara el desgarrador diálogo que sostuvo con una de las víctimas en los minutos previos al desenlace fatal.
Según el relato difundido tras la emergencia, el hombre —gravemente herido— habría pedido un último favor en medio del caos: que contactaran a su familia. “Llama a mi esposa, dile que la amo y que cuide a mi hija”, habría dicho, en una escena que refleja la dimensión humana de un siniestro que pasó de accidente a tragedia nacional en cuestión de instantes.
Explosión en Renca
El estallido, provocado por un camión que transportaba gas licuado, generó una onda expansiva que arrasó vehículos, estructuras y dejó múltiples lesionados, además de víctimas fatales. Testigos describieron el momento como un estruendo ensordecedor, seguido de una nube de fuego que se elevó varios metros, desatando pánico entre trabajadores y vecinos del sector industrial.
Con el paso de las horas, las autoridades confirmaron la magnitud del desastre: al menos cuatro personas fallecieron producto de la explosión, lo que motivó reacciones desde el más alto nivel de Gobierno y la apertura de investigaciones para esclarecer responsabilidades y eventuales fallas en protocolos de seguridad.
Pero más allá de peritajes y cifras, el episodio quedó marcado por historias mínimas que revelan la brutalidad del momento. La súplica del trabajador herido —convertida ya en símbolo del drama— expone el lado más crudo de la tragedia: cuando el estruendo cesa, lo que queda no es solo destrucción material, sino familias quebradas por frases que fueron, sin saberlo, una despedida final.












